4.8.06

Qué es importante.

No puedo acostumbrarme a que hayamos aceptado como algo no ya inevitable sino lógico y natural que (por ejemplo) un hijo no pueda estar junto a su padre moribundo si su trabajo se lo impide (y, salvo excepciones, todos lo impiden). Que comprendamos que si la espera de la muerte se prolonga y el hijo vive lejos tenga que dejar a su padre durante quizá sus últimos días y volverse a casa a cumplir con su empresa, porque para eso le pagan.

Y es algo completamente asumido por todos. El compromiso laboral, económico, prevalece en nuestra sociedad sobre la necesidad de despedirnos para siempre de un ser querido, de acompañarlo y darle nuestro cariño mientras se va.

Me parece terriblemente triste.

19 comentarios:

  1. Anónimo4/8/06 14:01

    ¿Y no será que estar junto al padre/madre/ser querido en sus momentos finales es algo impuesto culturalmente mientras que trabajar es una especie de instinto? Me explico. Hoy en día trabajamos para, vulgarmente, ganarnos las lentejas. Es una especie de instinto de supervivencia medianamente civilizado y racionalizado. Antes nos pasábamos el día por ahí de caza y cultivando y ahora vamos al supermercado gracias al dinero que hemos ganado trabajando.

    Ya, ya, es generalizar mucho y es una "teoría" que posiblemente no se sujete por casi ninguna parte: el trabajo como instinto de supervivencia (permite que me ria yo sola: ja, ja). Pero, ¿no será que en el fondo es así? No sé.

    No trato de justificar en absoluto el hecho de no estar con una persona querida en sus últimos momentos. Creo que -pese a que el amor pueda ser considerado algo cultural dentro del género humano, si nos comparamos con el resto de mamíferos- el deber de un hijo es acompañar a su padre/madre en ese difícil, duro e inevitable golpe.

    Tienes razón. Es tristíiiiisimo lo que llegamos a asumir con una tranquilidad pasmosa.

    Besote. Cal.

    PD. Yo abandoné la Universidad el día que me dijeron el tiempo que le quedaba de vida a mi padre. Claro que la Uni no es el trabajo, pero te aseguro que lo volvería a hacer.

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  2. Hola, Cal.
    Pues yo creo precisamente todo lo contrario: lo impuesto me parece claramente el compromiso laboral, y lo natural (no sé si instintivo, ni sé hasta qué punto el instinto tiene importancia en nosotros) estar con los que quieres cuando están mal, y sobre todo cuando se mueren.

    Un besote, Calamidad.

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  3. Anónimo4/8/06 17:21

    Creo que tienes razón Portorosa, lo natural es estar con los que quieres y sobre todo cuando ya sabes que no volveras a verlos más. Lo complicado en el mercado laboral no creo que sea que estes con esas personas la última semana de vida (no en todos los trabajos), lo malo es cuando hablamos de esas agonias lentas y penosas que se extienden semanas y que no sabes cuando van a terminar. Yo puedo decir que siempre que ha estado bajo mi responsabilidad, nadie ha sufrido esas consecuencias que comentas, y en algunos casos hablamos no solo de muertes sino de enfermedades que provocan a veces mas daño a las familias que al propio afectado (alzheimer, demencia,etc) por la dedicación que suponen. Ademas en este país (como en casi todos) no hemos sido capaces de desarrollar un sistema de asistencia de confianza, social y que permita a todos tener acceso a él, aunque todos pagemos los impuestos que nos correspondan conforme a nuestros ingresos. Lamento este último ramalazo semipolitico pero es que así lo pienso.

    Saludos a todos

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  4. Esa, entre muchas otras, es una de las razones por las que sería incapaz de trabajar en un departamento de personal. ¿Cómo le digo yo a una persona que a no ser que su padre/madre/familiar de hasta segundo grado de consanguinidad haya sido ingresado no le puedo proporcionar los dos/tres/x días de permiso que le corresponden? Lo dicho: totalmente incapaz. Se me caería la cara de vergüenza...

    Trabajo para una administración pública y nos ha pasado más de una vez, así que no quiero pensar lo que debe ser la jungla de las empresas privadas.

    (Es el primero, pero seguro que no el último.)

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  5. Yo lo veo de otra manera.

    El que no quiere acompañar a un pariente cuando se muere tiene una excusa perfecta en su empresa (ay, es que no me dejan) para ahorrarse el mal trago. El escaqueo se da con muuuuucha más frecuencia que la imposibilidad física y material de desplazarse, porque la muerte no nos es agradable ni estamos cómodos ante ella por mucho padre nuestro que sea, y si se puede dejar en otras manos, mamá, hermanos, otros en general, pues mejor. Así es como parece ser que somos.

    Y después está lo difícil que resulta creerse que no te concedan días para algo así, si es que los pides. Por favor. Sí que sería triste, sí.

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  6. Bull, no sé muy bien qué quieres decir al final. Si te refieres a que la familia sigue siendo necesaria pues la sanidad pública no la suple, supongo que tienes razón, pero de lo que no estoy seguro es de que ésa fuese una buena solución; en esos momentos no necesitas sólo ayuda material o psicológica profesional, sino el amor de quien queremos.

    Sfer, sí que es duro, sí. Aunque intentes, como Bull, hacer lo que esté en tu mano, hay ocasiones en que, cuando hay gente que depende de ti, te ves en ese apuro. Y se pasa muy mal.

    Donna, yo no estoy de acuerdo contigo, por una cuestión cuantitativa: hay caraduras, por supuesto, pero creo que mucha gente se queda sin vivir esos momentos con quien quiere porque no puede. Puedes estar segura de que hay infinidad de trabajos en los que, como muchísimo, te dan un par de días... una vez, pero no intentes repetir, o decir que la cosa sigue, o explicar que tienes que estar allí porque quien se queda no aguanta solo, etc., etc. Y claro que es triste, pero es verdad.
    Y lo triste es también que, si ocurre, si no te dejan (y no te dejan muy a menudo), todos (es un decir) lo entendamos.

    (Sfer, no entiendo tu paréntesis. Como te he visto varias veces, ya no sé si eres nueva aquí. Por si acaso, bienvenida.)

    Besos y abrazos.

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  7. Es muy triste, claro, pero coincido con "la donna" ya que hay quiénes evitan enfrentarse a esas instancias tan dolorosas, y el trabajo se convierte en la "excusa".

    Los occidentales, cada vez más, perdemos los ritos. Acompañar a un ser querido muy enfermo, es algo que ha quedado fuera de nuestros hábitos. Lamentablemente.

    Un abrazo

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  8. ¿No es la capacidad de tomar decisiones la que define un ser humano? Ya sé que la vida muchas veces no te deja mucha margen de tomar decisiones. Siempre parece que existen necesidades inherentes. Pero si te dejas llevar por la vida por estas necesidades inherentes también pierdes la poca libertad que tienes como ser humano. Si el compromiso laboral te impide en una situación como esa de estar con tus queridos, habrá que tomar la decisión de estar con ellos, corriendo el riesgo de quedarse sin trabajo. Estos es un riesgo que corres tomando una decisión libre – la libertad no lleva la seguridad consigo. Pero ¿cuántas veces en la vida habrá que tomar una decisión como esta? Menos mal que son pocas veces. Pero en estas circunstancias ayuda pensar que tenemos solamente una vida y vale la pena tener claro de que nos querremos recordar al final de nuestra vida: del cariño de nuestros seres queridos, de los momentos felices/ emocionales o de los día laborales que se hicieron eternos y pesados en la mesa del despacho…

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  9. Portorrosa, es importante lo que tiene importancia. Y la importancia es, según la dignidad y cualidad del sujeto u objeto.
    Buenos días

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  10. El trabajo, como muchas otras supuestas obligaciones ineludibles, claro que es a menudo una excusa para no afrontar algo que tememos.
    Pero creo que en este caso el problema más habitual es el contrario, como he dicho. Y, aunque no fuese así y lo más frecuente fuesen los caraduras, seguiría siendo lamentable que sus razones funcionasen porque nos parecen aceptables.

    Creo que Kathrin tiene razón, y que quien tenga las cosas muy claras decidirá, siempre que pueda, en función de esas prioridades. Lo malo es que la realidad a veces nos deja, como dices, muy poco margen; no nos lo podemos permitir, por nosotros y por los nuestros (los que se quedan). Bienvenido.

    Olvido, no entiendo muy bien tu frase. (Ah, y echa un vistazo aquí si tienes un minuto...)

    Abrazos a todos.

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  11. No sé qué es lo realmente importante en esta sociedad.
    Si se acepta que lo lógico sería acompañar a los padres en sus últimos momentos, sí, es triste que el entramado laboral no suela permitirlo. No sé cuántos son los días establecidos en el Estatuto de los Trabajadores para ello, pero son muy pocos, cuatro creo. Y por supuesto no cubren una agonía normal.
    Lo realmente importante, en añadidura, es poder elegir si se quiere acompañar o no a los padres en esas esperas interminables. Y visto que la clase laboral no tiene opción de elegir, la situación ya es tristísima por partida doble.
    La sociedad se está deshumanizando, es un hecho. Y cosas como ésta no son más que un grano de arena.
    Un saludo Portorosa, tus reflexiones, como siempre, nos hacen pensar.

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  12. Querido Portorosa .(las cosas dobles siempre fueron mi debilidad;-)

    Ante todo tendría que saber exactamente a qué te refieres tu;-) siempre detrás de las palabras hay historias.
    Preguntas en tu post ¿Qué es lo importante? Y yo apunto algo que puede parecer simple: Importante es algo que tiene importancia. Y la importancia depende de la dignidad y cualidades de la persona a la que te estés refiriendo. Para uno puede ser importante su padre si su padre tiene importancia para él (en este caso son las cualidades del padre las que le han hecho querido, amado, amigo etc ). No simplemente por ser ‘padres’ alguien adquiere la cualidad de ser ‘importante’ para uno.
    Sé que no es exactamente esta la vuelta de tuerca que querías dar en tu post.Y te referías más a las ‘ataduras sociales’ que imperan dejando a un lado los llamémosle valores morales o éticos, y que tú supongo personalizas diciendo ‘naturales’ (pues en tu caso das por supuesto el cariño, el amor a ese padre).
    Creo que si para ti tiene una verdadera importancia estar con los que quieres en sus últimos momentos, por encima de todo se debe estar ahí, saltándose todo tipo de barreras.
    Pero hablar de este tema así en espacio reducido es, cuanto menos, difícil y confuso.
    Un saludo Portorosa (Sicilia?)

    En el País de hoy, viene un artículo 'Más solos en verano'.Triste.

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  13. Acabo de darme cuenta que su señorío está en Galicia.Hoy mi sino es meter la pata;-)
    Un abrazo

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  14. Lo tremendo es estar determinado económicamente. Porque tanto peor que perder la muerte es perder la vida. Perder de vista como van creciendo nuestros hijos, por ejemplo.
    ¿Qué es lo importante? Seguro que para cada quien algo diferente.
    No coincido con vos Portorosa, creo que la gente huye a la muerte, al espejo de la decadencia y desaparición de sus padres.
    Son muy pocos los que aún pudiendo, acompañan en esos trances.
    Saludos

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  15. Sí, Olvido, de Galicia.
    Lo del padre era un ejemplo; quédate con estar con un ser querido, sea quien sea. Lo que quería, decir, efectivamente, es lo triste que considero que eso parezca ser menos "serio" que el cumplimiento de un contrato.

    Tienes razón en lo de los hijos, Umma1 (bienvenido/a), pero, aunque habría mucho que hablar y que matizar, y sería necesario concretar de qué tipo de vida laboral estamos hablando, creo que es posible generalizar y decir que, dado que nuestros hijos están creciendo durante tantos años, es inevitable tener que desatender esa cuestión en favor de otras más prácticas. Lo otro, la muerte, en cambio, es algo más rápido, un momento dentro de tu vida.
    En cuanto a lo de huir, no lo niego en absoluto, pero me reafirmo en lo dicho en mi anterior comentario. Tal vez tenga suerte, pero yo a mi alrededor no veo que la gente evite esos difíciles momentos.

    Abrazos.

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  16. El trabajo es una imposición. pero permanecer al lado de un moribundo, para 'despedirse', no me parece ninguna juerga. si necesita nuestros cuidados, debemos estar alli, pero de lo contrario ¿es tan necesaria nuestra presencia? ¿Qué es eso de 'despedirse'? La vida continua, siempre, y volver al trabajo es una metáfora de esa continuidad. Uno muere, pero los que nos quedamos tenemos que seguir apegados a lo vida, a lo cotidiano.

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  17. La cultura de la muerte, en general ha ido perdiendo su sitio en la sociedad, a medida que la información se ha globalizado lña muerte se ha convertido en algo casi sin importancia.

    Prácticamente se ha quedado en un trámite necesario y cuanto más rápido mejor. Hay quien manifiesta más dolor con la muerte de Rocio Jurado que con algún familiar más o menos cercano.

    Igual suerte ha corrido el paso anterior a la muerte. Lo importante para cualquiera que está en esas circunstancias es la dignidad y eso tiene que ver con la "despedida" que alguien en su comentario ha considerado poco menos que inútil.

    En un documental o película, fue hace mucho tiempo pero me impresionó tanto que aun la recuerdo, se veía el momento en que un anciano de una tribu esquimal sabe que va a morir y se despide de su familia y empieza a caminar solo por la nieve hasta perderse en la taiga.

    Algo de eso es lo que quisiéramos todos, dejar todo dicho, ver por última vez a nuestros seres queridos y luego cumplir el fatal designio.

    Pero ya digo que la sociedad ha perdido ciertas referencias familiares, de tribu, de grupo que de alguna forma nos mantenían en una especie de comunidad espiritual y solidaria. Eso falta de prioridad se manifiesta en las leyes laborales y en los Convenios Colectivos,

    Todavía en algunos pueblos se mantiene la tradición de que cuando alguien muere, acude todo el pueblo al entierro (en el mio por ejemplo). Pero en general no es así. Hoy la familia solo es la que vive en la misma casa. A los padres, una vez superada la fase infantil de los hijos en la que los abuelos aún son necesarios, se convierten en unos señores que viven demasiado lejos como para perder tiempo en ir a verlos. Además, ¡para que está el movil! y los lazos afectivos se van debilitando. Cuando llega el momento, se ve como un incordio que al final son las mujeres las que, esten trabajando o no, tienen que lidiar con ello (sus implacables comentarios lo han puesto de relieve). A los niños, absurdamente (yo creo que sería importante entendieran lo que significan las muertes de los videojuegos y del telediario) se les evita el trance y los hombres se van a trabajar, dejando el encargo de que les avisen cuando se produzca el evento, porque la empresa no da dias de permiso para estos menesteres (en cambio cojen dias de vacaciones para alicatar un cuarto de baño).

    Pero bueno, a lo mejor en este punto de vista también hay ideología partidista. No sé.

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  18. No puedo dejar de plasmar mi comentario para recordar a un compañero que desde hace una semana falta del trabajo pues está acompañando a su padre en la UCI.
    Saludos.

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  19. Solodelibros, la vida continúa, pero ni ciega, ni sorda, ni insensible; continúa, pero consciente. Y ciertas despedidas son, en mi opinión, momentos fundamentales de ella.
    Mi vida es, más que ninguna otra cosa, la relación con las personas que quiero. Y para mí sus muertes son, han sido, o serán, unos de los momentos más importantes de ella (y sin duda me irán formando, marcando, como pocas cosas lo harán)
    Rechazo rotundamente la tendencia actual (y no te creas que por tu comentario doy por hecho que éstas son tus opiniones; este "alegato" no va dirigido a ti) a interpretar ese la vida continúa como un evitar a toda costa que las muertes nos afecten, que nos trastoquen nuestro día a día, que nos interrumpan el avance a no sé qué importante lugar, que nos hagan pararnos a pensar en algo que no sean nuestros planes. Ciertas muertes nos harán dejar de andar, pararnos, y aun retroceder, y tardarán días o años en soltarnos, más o menos cambiados; pero eso no está mal, creo yo, eso es (como dice la liturgia) justo y necesario. Y en mi opinión es sin duda parte de la vida.

    Hace tiempo se me quejaba un muy buen amigo de que el único consuelo/consejo que recibió cuando murió su padre era del tipo Hay que seguir, mirando adelante, esto ya pasó, etc., etc. A él, esto no sólo no lo consolaba en absoluto, sino que le llegaba a molestar, no sabiendo si, aun habiendo buena intención, no surgiría de una mezcla de inconsciencia y egoísmo vital que él no comprendía ni compartía.
    A mí también me parece que se confunde la necesidad de luchar por seguir viviendo (por ti y los tuyos), de no venirse abajo, de no dejar que esa pérdida pueda con todo lo demás (y aun así, que conste, creo que habrá situaciones en que eso sea inevitable e incluso lo más lógico y humano), con la urgencia por no pensar, por hacer como si no hubiese ocurrido, por borrarlo de nuestro horizonte.

    Tal vez tengamos demasiado miedo.

    Todo esto, por supuesto, exigiría un montón de matizaciones, que espero sepáis suponer.

    Buenos días a todos.

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