19.7.10

Diario de vacaciones: la llegada

Este DIARIO DE VACACIONES se debe a una sugerencia de Jesús Miramón.
A él se lo dedico, porque bien se lo merece después de tantos años regalándome lecturas magníficas... y para chantajearlo para que vaya a Madrid en septiembre :)

[16 de julio]


Al final, hasta las doce y pico no salimos de casa. Llegamos a Vicedo algo más tarde de la una y media, con Carlos durmiendo durante todo el viaje y luego mientras nos instalábamos, ya en el sofá de la casa.

Para empezar bien, fuimos a comer fuera, al sitio de siempre (más que nada, porque no hay otro). Paula quería pulpo y calamares, y Carlos croquetas, así que dejé pasar con pesar el bonito en salsa del menú.

Y a la playa, por primera vez. Los niños estrenaron accesorios y agua; yo no.





Leí. El libro de Todorov (el que aparece aquí a la izquierda, que ahora sí estoy leyendo, por fin) está muy bien. Habla, por el momento, de civilización y civilizaciones, de cultura y culturas, y de barbarie; y de identidades colectivas. Trata problemas actuales relacionados con el contacto entre diferentes modelos de sociedad, originado por las nuevas relaciones internacionales, la accesibilidad que proporcionan las comunicaciones y, por supuesto, las migraciones.

Les dejo algunas frases interesadamente escogidas:

No hay culturas puras y culturas mezcladas. Todas las culturas son mixtas. [Las culturas] están en continua transformación. (...) no tienen esencia ni “alma”, pese a las hermosas páginas que se han escrito sobre el tema.

Pretender encerrar al individuo en su grupo de origen es ilegítimo, ya que supone negar una valiosa característica de la especie humana, la posibilidad de desprenderse de lo dado y preferir lo que uno mismo ha elegido.

...una condición necesaria para que irrumpa la violencia es reducir la identidad múltiple a identidad única. Para matar a mi vecino porque es tutsi debo olvidar todas sus demás pertenencias.

Es muy frecuente incluso que para los guardianes de la memoria los historiadores sean los que les impiden pensar lo que quieren.

Si la mirada de los otros no gratifica mi excelencia individual, busco la confirmación de mi ser en la comunidad de la que formo parte. (...) mitiga nuestras inquietudes.

“Saber quiénes somos es también entender a dónde vamos” es un postulado muy discutible (...), como si jamás pudiéramos desarraigarnos de lo que somos para ir a otro lugar.

Los deberes públicos y los sentimientos personales, los valores y las tradiciones no se sítuan en el mismo plano. Sólo los estados totalitarios hacen obligatorio el amor a la patria. (...) Las elecciones afectivas son asunto de cada individuo.

La identidad nacional escapa a las leyes, se hace y deshace cada día mediante la acción de millones de individuos que viven en ese país...


Y bueno, los niños tenían hambre y frío, como en la canción, así que subimos a casa (lleva más o menos un minuto y medio).

Aún tuvimos tiempo de ir a la compra dando un paseo. Vimos un vagabundo extranjero, alto, delgado y demacrado, que chapurreaba inglés y francés y con el que cruzamos unas frases. Los niños estaban bastante asombrados, así que fui imaginándole con ellos diferentes explicaciones y, sobre todo, intentando que viesen qué significaba y qué no significaba llevar esa vida.

Nuestro primer día acabó viendo “Hércules”, que quería ser dios pero, cuando lo consiguió, prefirió el amor. Se había hecho sabio.

14.7.10

De banderas

Salvo en los partidos de fútbol internacionales, la patria "política", en el sentido de Cicerón, es decir, el Estado, ya no es objeto de cariño en Europa...


T. Todorov, El miedo a los bárbaros


Estos días hemos asistido a un espectáculo insólito aquí y, en general, en toda España: las banderas en las ventanas.

Personalmente, creo que las razones del fenómeno se resumen en dos, y a múltiples estados intermedios combinación de ambas:

- Deportivas: como quien pone una del Madrid, del Barça, o un lazito verde por su equipo local. Esta opción, teóricamente apolítica, en realidad no lo es tanto, pues como mínimo presupone que no se es antibandera o antibanderas; que no es poco presuponer.

- Políticas: básicamente atienden, en especial en Autonomías como Galicia, al razonamiento "Tal vez por única vez en la vida puedo poner una bandera de España sin que me llamen facha: esta es la mía"; aderezado seguramente (lo cual explicaría el despliegue que al parecer ha habido en Cataluña) con un "Y de paso que se jodan los rojos y los nacionalistas [periféricos, se sobreentiende]".

Pero para mí, la imagen que da una visión más lúcida, exacta y comprensiva de lo que significan esta bandera y las banderas fue la de una señora, el otro día en la terraza de un bar, usando el asta de una para hurgarse entre los dientes.

10.7.10

Me estoy equivocando

A veces me parece que estoy haciéndolo todo mal.

Que algo esencial falla en mi interior, y lo desvirtúa y lo estropea todo. Incluso lo que parezco hacer bien.

8.7.10

Más cativos, menos blog

Hoy comienzo mi primer tramo de vacaciones, hasta el día 31. Y además los niños se vienen a casa y el 16 nos vamos a Vicedo quince días.


Marea alta

Así que, aunque espero irles contando cosas de vez en cuando, probablemente nos veamos menos por aquí.

Disfrutemos. Disfrutemos. Vivamos todo lo que podamos.


5.7.10

Cumpleañero

Hoy mi hijo pequeño, Carlos, cumple 4 años.

Lo celebramos ayer:



Comprobando el resultado

Cuando estaba mirándose, llegó el dueño de la moto, ajustado perfectamente al perfil de motero: chupa de cuero, camiseta hecha polvo, gordo, sin afeitar, feo como un demonio, con la melena saliéndole de debajo del casco y voz de meter miedo.

- El carnaval ya acabó hace tiempo, ¿eh?

Y Carlos se le quedó mirando, sonrió y le dijo:

- Es que hoy es mi cumple.


30.6.10

Locura, III

Cuando nació mi hija, mi mujer compartió habitación con otra chica que también acababa de dar a luz.

En una ocasión su niña empezó a llorar bastante. La madre la cogió en brazos y, para calmarla, mientras la acunaba le decía:

- Malos, malos todos, malos todos, malos, malos...

Yo no pude evitar pensar en un camino muy oscuro y muy estrecho, sin aire y pesado.




25.6.10

Las ISO y eso

Nunca hablo de mi trabajo. Ni falta que hace. Pero el caso es que ayer fui a una reunión que tenía que ver con la renovación de nuestra certificación ISO (o sea, que ahora la tenemos) de calidad medioambiental.

Y fue desmoralizador.

El pobre Kafka no tenía ni idea, a pesar de enfrentarse al Imperio Austro-Húngaro al completo, de cuánto iban a empeorar las cosas.

Resulta que todas estas certificaciones, sean del área que sean (medio ambiente, calidad, enseñanza -que las hay, con los profesores justificando por escrito por qué hacen fotocopias y gastan papel-, etc.), que tantas cosas podrían mejorar (que buena falta nos haría), no son* más que un paripé consistente en hacer un montón de papeles y cambiar un montón de procedimientos burocráticos con el fin de conseguir que parezca que se hacen un montón de cosas que deberían hacerse pero ni se hacen ni se piensan hacer.

Tanto es así, que en un rizo digno de encomio, el paripé no solo sirve para tapar agujeros sino que pasa a ser la prioridad, incluso por delante de los hechos; en las contadas ocasiones en que hay hechos... No sé si me explico. Les voy a poner un ejemplo:

- Dice la empresa certificadora que hay que ocuparse de limpiar los restos de X.
- Pero si ya se limpiaron...
- Ah, pero eso no importa. No se ha recogido en ningún documento, ni se ha elaborado un plan de limpiezas con un calendario, ni se ha instaurado ningún procedimiento, con sus responsables, medios a utilizar, registros de comprobación, etc.
- Pero bueno, limpiar se limpió.
- Ya, pero no consta. Hay que preparar todo eso, y si luego no se limpia, se marca la casilla de "No".

¿Y la empresa certificadora, que no se vayan a pensar que es una de aquí, de un vecino, sino la puta Lloyds, qué?

Porque, obviamente, tiene que saber perfectamente en qué se traducen sus instrucciones y cuál es la realidad que hay tras sus certificaciones.

Y los organismos certificados, más aun.

¿Entonces, por qué coño hacemos esto? ¿Por qué no paramos, nos reímos y decimos "Venga, va, lo dejamos ya, ¿vale?"? ¿Quién se supone que es el engañado? ¿Para convencer a quién se ha organizado y se mantiene esta farsa?

¿A nosotros los pringaos, para tenernos contentos?



[* En fin, ¿exagero? ¿Alguien tiene una experiencia diferente y puede aportar algún dato positivo? ¡Por favor...!]

24.6.10

Tiempos

Hoy oí la señal de correo entrante en mi iphone mientras me lavaba la cara en el agua con flores que había dejado fuera toda la noche.

23.6.10

Salmos

1. Salmo 121

Gracias a la interesante revista de prensa que suele hacer a diario un compañero de trabajo leo un artículo de Josep Ramoneda titulado El síndrome de Jerusalén.

El artículo me ha gustado mucho, y más me habría gustado haberlo escrito yo.

Ramoneda alerta sobre los perjuicios de la violencia; no ya los directos, evidentes, sino los indirectos, que tanto condicionan el razonamiento, las actitudes, la mirada.

La rutina de la violencia ha acabado lastrando a un pueblo irónico, sofisticado y creativo. La obsesión de que el enemigo está en todas partes bloquea la capacidad de raciocinio. Sobre esta cerrazón se construye el razonamiento.



Señala también lo que dificulta todo la carga religiosa.

...las políticas de lo sagrado conducen a la imposibilidad del compromiso (...) viven del enfrentamiento, del bien contra el mal.



E insiste (como debe hacer cualquiera que pretenda entender un conflicto) en la necesidad de no caer en simplificaciones que lo único que consiguen es alejarnos de la comprensión del problema y, por consiguiente, de cualquier posible solución. Una simplificación que en este caso, por su simbología, su duración (eterno, parece ya) y su violencia, es especialmente tentadora.

A esta incapacidad de interactuar con la complejidad del conflicto responden tanto los esfuerzos de los gobernantes israelíes de reducir ideológicamente el conflicto a una lucha contra el terrorismo islamista (Hamás, Hezbolá), como la capacidad de hacer abstracción del uso táctico del terrorismo por parte de los palestinos.



Y en este saco de la simplificación meto yo su opinión sobre nosotros los espectadores:

Un narcisismo (...) de amplios sectores de la opinión pública internacional que piensan que con buenas intenciones se puede resolver todo.
(...)
Y el resto del mundo (...) grita consignas...



Dejo para el final lo que dice al respecto de las posibles razones de Israel para asaltar la flotilla de ayuda humanitaria:

La respuesta es conocida de antemano: esta acción es una prueba más de la maldad absoluta del Gobierno judío (campo propalestino) o esta acción forma parte de la obligación del Gobierno judío de protegerse de las agresiones permanentes (campo projudío). Ninguna de las dos respuestas aporta nada a la comprensión de la realidad: simplemente, blinda a cada uno de los campos frente a los argumentos del otro.



Nada de lo cual debe ser interpretado (aunque es cierto que critica la utilización del papel de víctima como justificación por parte de ambos bandos) como una postura equidistante:

Es evidente que haber encerrado a más de un millón de personas en una franja insalubre y miserable da mucha asimetría al dibujo. Y que la desproporción entre la capacidad bélica de Israel y la de los palestinos es tan abrumadora que es imposible pensar que el conflicto se da en una mínima igualdad de condiciones.




2. David, XLI, 8

Y, para completar o complementar, les recomiendo otro, de Goytisolo: Turquía: la encrucijada de caminos.

Como pueden suponer, tratar trata de Turquía; pero al final habla de Palestina e Israel (cómo no), y del citado abordaje.

El salmo del título, al parecer, dice así:

El abismo llama al abismo.


Creo que podía haber puesto esto último y haberme/les ahorrado todo lo demás...



18.6.10

Recycling

Deberían diseñar unos contenedores para el vidrio que, a diferencia de los actuales, no le hiciesen sentirse a uno un vándalo desaprensivo por usarlos.