24.12.13

Nochebuena

Queridos amigos y amigas, como cada año, y antes de la noche para mí más entrañable y familiar, os deseo una muy feliz Nochebuena y un feliz día de Navidad.

Nos pueden faltar personas o cosas, o podemos estar pasando un mal momento, pero tenemos algo fundamental: a nosotros mismos, los encargados de vivir.

Que sepamos ser muy felices.

Muchos besos y abrazos.

15.12.13

Pararse

A medida que pasan los años, la vida se acelera y el paso del tiempo adquiere tal velocidad que da la impresión de que supera tu capacidad para capturar los momentos que estás viviendo. Llega un momento en el que debes pararte.

Marina Geli, Endreçar l'ànima

No es la primera vez que se dice algo así, aquí; y en blogs como el de Jesús es un pensamiento recurrente, maravillosamente explicado.

A veces uno debe detenerse unos minutos, unos minutos al día, en ocasiones incluso físicamente: dejas de caminar, o te echas a un lado en la carretera, y miras, y piensas y tratas de situarte. No hace falta estar mal, no siempre se trata de tomar aire, sino de desconectar el piloto automático.

Otras, el mayor lujo sería hacer un alto, apartarse durante un tiempo mayor. No para prepararse para la conquista de grandes objetivos, sino hasta estar seguros de que no se nos está olvidando nada, que no estamos dando demasiadas cosas por sentadas.

29.11.13

Toletum

Una vez más, mi trabajo me ha movido. Esta semana, a la Ciudad Imperial.

Frío, cuestas y un laberinto fantástico de callejuelas en el que no importaba perderse pues uno siempre acababa desembocando en un sitio precioso.
















25.11.13

Trascender

- Papi.
- ¿Qué, Carlos?
- No pienses en eso, pero... ¿cuando te mueras puedo heredar tu armónica?


19.11.13

Un provinciano en Madrid: así fue

Volví. Volvimos.

Vi a Javi (con quien tan bien me siento pasemos el tiempo que pasemos sin vernos), a Cal (la primera, y sigue),  a NáN (a quien presenté al también provinciano Taliesín, que estaba en la capital y me presentó a su vez a la Casta -y culta y amable- Susana), a Róber (tan cariñoso como siempre), a Ernesto (¿por qué no es escritor con todas las de la ley, este hombre?) y a sus respectivas parejas. No pude ver a mis queridos David y Aroa, esta vez, ni a otros del taller (Marina, Juan...).

Estuve con mi hermano pequeño y su novia, ya tan personas y además tan buenas personas.
Estuve con amigos, y aunque coincidimos poco me llevo la sensación de haber conocido de verdad a sus hijos.

Me presenté a mi flamante nueva directora de tesis, ahora que la retomo.

Comprobé una vez más que mi actual trabajo me interesa.

Compré cinco libros, algunos recomendados por ustedes: Brooklyn, de Colm Tóibín, Knockemstiff, de D. Ray Pollock, al fin High Fidelity en inglés, de Hornby, Espíritu festivo, una colección de cuentos de fantasmas de Robertson Davies, y Por si se va la luz, de Lara, a quien tampoco vi. A los niños les compré otros cinco (qué gran librería, Pantha rei, en Hernán Cortés).

Me sentí físicamente agredido, no por la basura, que no me parecía para tanto, sino por el clima mesetario. Pasar años entre ese frío, el metro y las calefacciones madrileñas tiene que pasar factura.

Paseé mucho, y paseamos, y fue un placer. Madrid de visita siempre lo es.

Madrid, la gente que conozco, me hacen sentir muchas ganas de hacer cosas. Y así vuelvo siempre de allí: con ganas. Es el aire fresco. Pero aquí, donde vivo, es donde hay que demostrarlas.


10.11.13

Vente pa Madrí

Mi trabajo actual no solo hace que llegue a él cada mañana con una sonrisa en la boca, sino que ya es la segunda vez que me manda una semanita a Madrid.

Allá voy, a que me dé el aire.




27.10.13

Si vivir es posible

Hace tiempo que no toco el tema, pero muchas veces he escrito sobre mi visión de la infancia como la época en la que todo aún es posible; y sobre cómo crecer, para mí, es ante todo elegir, escoger, y por tanto renunciar a todas las demás posibilidades.

Creo que es así, y entiendo que despierte en mí los sentimientos que despierta.

Lo que me resulta difícil de comprender es el proceso mental que me lleva a preferir no decidir antes que enfrentarme a la renuncia. Lo pasmoso es que llegue a creer que la forma de asegurarme el poder seguir tomando cualquier camino es no avanzar.


17.10.13

10.10.13

Lo bueno de la vida

Carlos baja a esperarme a las escaleras.
- ¡Hola, papi!
- Hola, ¿qué tal?
- Bien.
- ¿Cómo te va la vida? -le digo al cogerlo en el colo.
- Bien, muy bien.
- ¿Sí? ¿Qué cosas buenas hay, en tu vida? -y vamos subiendo a casa.
- Judo [empezó a ir a clase la semana pasada], tener una casa, estar vivo, no ser huérfano y saber andar en bici y tener una.