24.9.09

Aburrimiento y más

Intento escribir sobre el aburrimiento, pero se me va la cosa de madre.

Había empezado con esto:

Yo creo que muchos problemas surgen de que la gente se aburre.

Bueno, en primer lugar, yo es que creo que la gente se aburre mucho, pero mucho. Y además creo que el aburrimiento es proporcional a la estulticia (ya saben, lo de que la gente inteligente no se aburre... se angustia).

Y ambos factores combinados dan como resultado que al que se aburre todo le valga.

Y las consecuencias a mí me parecen evidentes: búsqueda desesperada de alicientes o sus espejismos, que deriva en una búsqueda sin escrúpulos de algo de lo que hablar, a costa de, sobre todo, los demás (agravios inventados, maledicencia, cotilleo, examen del ojo ajeno, paranoias, mala leche, etc.).
Todo bastante destructivo.


Pero no sigo porque veo que me quedo corto. Que en realidad eso es parte del problema.

Que yo lo que de verdad creo es que hay un montón de gente que tiene una vida tan frustrante y amargada que su único consuelo es no ser una excepción.


21.9.09

La peor guerra

En el año 2000 la OMS publicó su primer Informe mundial sobre la violencia y la salud. En él se dan datos en general poco tranquilizadores, sobre los que se podrían decir muchas cosas (una de ellas es, naturalmente, la diferencia de cifras de unas zonas del mundo a otras).

Pero el otro día, cuando me hablaron de él, a mí lo que más me sorprendió fue esto:

Se calcula que en el año 2000 1.6 millones de personas perideron la vida en todo el mundo por actos violentos (...) Aproximadamente la mitad de estos fallecimientos se debieron a suicidios, casi una tercera parte a homicidios y aproximadamente una quinta parte a conflictos armados.

La mitad de las muertes violentas son suicidios; más del doble de todas las víctimas de las guerras. ¡800.000 personas se suicidan/suicidaron al año!

¿Coincide esto con la idea que ustedes tenían? Porque yo no podía estar más equivocado.

Y qué terrible sensación de derrota diaria y silenciosa.


17.9.09

Regreso

1. Estudios

Ayer a la una de la mañana, 32 horas antes de la expiración del plazo, terminé todo el trabajo de este curso (o más bien de la parte del curso que asumí).

No estoy muy contento con el resultado ni, sobre todo, con cómo me lo he planteado. Creo que he pagado mi inexperiencia en este terreno (además de la falta de rodaje acumulada, claro), que, en resumen, ha hecho que no haya centrado nada el tiro y haya sido muy poco eficiente en el aprovechamiento de mi esfuerzo. Y eso se ha traducido en trabajos malos y demasiadas prisas de última hora.

Pero me enmendaré, este año académico que empieza. No seré menos vago, porque eso no hay quien lo arregle, pero espero ser más práctico. Entre otras cosas, porque una de mis intenciones al empezar todo esto del doctorado era disfrutar con él, y eso exige trabajar sin agobios y quedarme contento con lo que escribo.


2. Disney

Y fuimos a Disney. Y volvimos.

Y todo muy bien.

De Disney, tanto de Walt como de su mundo, se pueden decir muchas cosas. Y algunas, malas. No llegaría yo al nivel de Sánchez Ferlosio, que considera al padre de Mickey algo así como el mayor pervertidor de menores jamás habido, pero sí creo que sus productos muestran un maniqueísmo evidente, además de ensalzar algunos valores bastante discutibles.

Aun así, he disfrutado mucho con bastantes de sus películas y he disfrutado en sus parques. Ya había estado en Disneyworld, el de Florida, pero no lo recordaba bien, y me ha gustado ir a París (por cierto, lo más chocante fue descubrir que no se llama Euro-Disney).

El parque, como tal, es una maravilla. El nivel de las atracciones, la profesionalidad de los miles de personas (entre ellas, diría que cientos de actores y bailarines) que trabajan en él y la organización general son impresionantes; para quitarse el sombrero, de tenerlo. Funciona todo como un reloj (un reloj bueno), o eso parece. Y como máquina de hacer dinero (aunque yo había oído que la aventura europea no había resultado tan rentable como preveían) también parece un ejemplo de perfección.

Pero lo fundamental, claro, y razón de ser del viaje, eran los niños. Hay quien va sin hijos; yo no creo que valga la pena, siendo tan caro. Pero con niños la cosa cambia: a pesar del cansancio de estar 14 horas al día de un lado para otro sin parar, a pesar de las colas y del respeto que les daba algún personaje, disfrutaron mucho y volvieron muy, muy contentos. Sin duda eso hace que la sensación final haya sido muy buena.

Y no ha sido lo único. La apuesta aquella de las que les hablaba ha salido muy bien; creo que el viaje ha sido muy beneficioso en ese sentido, y estoy muy contento.


3. El aeropuerto, o estamos locos

Estamos locos, sí. Somos unos enfermos. Pero al menos lo sabemos y lo asumimos.

Mi hijo Carlos, de tres años, llegó al aeropuerto Charles de Gaulle con un puñal de juguete(comprado en el castillo de Los Piratas del Caribe, para más señas), igualito que las espadas que me compraban a mí de pequeño en las fiestas, con hoja gris y empuñadura dorada con piedras preciosas incrustadas, todo de plástico de la peor ralea.

Y no le dejaban embarcar con él.

Comprobaron que era de juguete, y no lo pusieron en duda. Pero parecía un arma, y eso está prohibido.

Ya hacemos las normas basándonos en el nivel de histeria colectivo, en lo chalados que estamos. Y lo damos, por tanto, por bueno. O a nosotros mismos por imposibles…

Cuando el encargado de seguridad le explicó que no podía llevarlo y (muy amablemente) se lo quitó, mi hijo se cruzó de brazos, dio media vuelta y llorando como una magdalena se alejó andando, dejándonos en la cola del detector de metales.

Al final, facturamos una mochila más y pudimos meter el cuchillo en ella.

Por cierto, que el rubí se ha soltado y se lo tengo que pegar.


4. Vida

Mañana voy a Madrid a la última jornada presencial del curso, y de paso a ver a algunos amigos de los de aquí a la izquierda. Vuelvo a casa el sábado al mediodía, y comienzo así oficialmente el nuevo año, que espero con mucho optimismo.

Besos y abrazos a todos.

7.9.09

A ver a Mickey


Hoy, lunes, nos vamos a Euro-Disney. Mis hijos, su madre y yo. Hasta el viernes.

Es un viaje que promete mucho. Voy decidido a no perderme ni un gesto de los niños, dispuesto a disfrutar mucho con ellos. Seguro que volvemos con recuerdos fantásticos (¿ven?, ya hablo como el bueno de Walt) para toda la vida.

Por motivos personales me provoca cierta intranquilidad. Pero lo considero una apuesta; una apuesta que como todas entraña cierto riesgo, pero con la que, si sale bien, pretendo marcar el rumbo de cómo hacer ciertas cosas.

Hasta la vuelta.

Besos y abrazos a todos.

18.8.09

Yo me pido el espantapájaros

- Claro, no puedo entenderlo -dijo-. Si tuvierais la cabeza llena de paja como yo, seguramente viviríais todos en sitios hermosos, y entonces en Kansas no habría nadie. Es una suerte para Kansas que tengáis cerebro.

13.8.09

Vistas

Desde donde les había dicho, desde el semáforo de Bares.

Aunque aquí no se aprecien bien, son unas vistas impresionantes. Unas de las más bonitas que conozco; claro que en eso influye mucho toda la carga afectiva del sitio.

Hacia el sur:



Hacia poniente (hacia levante no les enseño nada, que la que hice no me gusta):



Y, ante ustedes, el trozo de tierra más septentrional de la Península:



Nos quedan tres días, aquí.

3.8.09

Un pueblecito gallego

Con cierto retraso por la apendicitis de Paula, pero, gracias a su rapidísima recuperación, sólo un día después de lo previsto, nos hemos venido los tres al paraíso.

Yo, de pequeño, pasé bastante tiempo aquí; tiempo que tengo entre lo mejor de mi infancia. Y ahora, tantos años después, quería disfrutarlo de nuevo y a la vez darles a mis hijos la posibilidad de hacerlo, y, quién sabe, tal vez regalarles un buen recuerdo para toda su vida.

Para que se hagan una idea, les diré que al despertarme, desde la ventana veo esto:




A la playa vamos a ésta, que en línea recta dista de la puerta de casa unos veintipico metros (hoy decían que estaba abarrotada, como se puede comprobar):




Dando un paseo, se ven cosas así:






(Por cierto, si están buscando un hotel distinto para una ocasión especial, quizá deberían acercarse a esa casita que se ve allí arriba, encima del monte...)

Estaremos aquí hasta el día 16. Y son ustedes bienvenidos. En cualquier caso, ojalá disfruten, mientras, tanto como espero hacerlo yo.

Besos y abrazos.