27.11.16
20.11.16
Táboa Redonda: Leonard o detenerse
Leonard
o detenerse
"Tengo un amigo que adora a Cohen. Y si ustedes conociesen a mi amigo sabrían que decir eso es mucho decir. Porque mi amigo es alguien muy especial, que ha decidido no hacer demasiadas cosas a la ligera. Y elegir qué le gusta no es una de ellas, sin duda.
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- Música, Observaciones y reflexiones desde una silla, Táboa Redonda
13.11.16
Táboa Redonda: 100
100
Fundación contra fundación, tras Galicia nos esperaba Sorolla. Algunos cuadros los habíamos visto este verano en su casa-museo de Madrid. Entre ellos, dos cielos de tormenta sobre el Guadarrama que justificarían una carrera entera. Pero, a pesar de ellos y a pesar de que la exposición era pequeña y corta, la sensación de siempre, de que hay demasiado que ver, que en realidad ninguna exposición es abarcable. ¿Se pueden disfrutar más de tres o cuatro cuadros seguidos con calma?
A la salida iba dándole vueltas a los 100 objetos. Aunque en ningún momento pretende ser un catálogo de logros, es inevitable hacer, inconscientemente, una lectura evaluadora. Al menos yo la hice. La visita me dejó una impresión de modestia –por lo que uno imagina que sería esa muestra referida a otros pueblos, y porque, como cabía esperar, la pobreza y los reveses estaban muy presentes- y, sobre todo, una sensación de oportunidades perdidas, de posibilidades no aprovechadas, de intentos cortos, de riqueza y valor desperdiciados, de un afán infructuoso porque raras veces encontró un camino. Sin buscar culpables (y menos aun cayendo en el habitual error de buscarlos solo fuera), a mí me iba dando pena, me íbamos dando pena. La pena del que, no se sabe muy bien por qué, nunca llega a demostrar de qué es capaz."
* * *
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- Observaciones y reflexiones desde una silla, Paisajes, Táboa Redonda
6.11.16
Táboa Redonda: o rezo
Se rezará el Rosario
Comienza la oración. Se repiten padrenuestros y avemarías en un murmullo monótono e ininteligible. Se recitan mecánicamente las letanías a un ritmo que se va acelerando hasta llegar a resultar mareante. Es imposible no pensar en los estudiantes que en las madrasas se mecen adelante y atrás repitiendo versículos del Corán. Me acuerdo de una escena en un templo de no sé qué película de Indiana Jones; sólo falta que alguien comience a bailar espasmódicamente en el centro o traigan a rastras a una mujer gritando y debatiéndose por soltarse. Pero las miradas no pasan de huidizas; alguna hosca, quizá: demasiado individualistas para el fanatismo. El rezo se acaba y los vecinos se van marchando. Al rato, el hermano del difunto pregunta quién está, quién se ha ido y quién se ha quedado: lleva la cuenta, la ha llevado todo el día y la llevará toda la noche.
Ya en casa. Algo bueno habrá hecho un hombre para que sus nietos lloren así por él. Pensé, al verlos, que ojalá a mí me pasase lo mismo dentro de muchos años. Ese cariño en su familia hizo que hubiera algo bueno aquel día.
La viuda había llorado a un hijo. Ya había llorado todo lo que se puede llorar. Y cada muerte no hacía más que recordarle la otra.
No sé, ni quiero saber, cómo será la realidad, pero el otro día me di cuenta de que, en las películas, cada vez que alguien se enfrenta a la muerte de un hijo, cuando lo abraza, cuando comienza la locura del dolor, lo evoca de pequeño. Da igual la edad: mi niño, mi pequeña… Imagino que sí, que nuestros hijos no dejan de ser nunca, para nosotros, aquellos que tuvimos en brazos. Lo contrario, en mi caso, también es verdad: mis padres, mis abuelos, siguen en parte siendo los de mi infancia, los de mi niñez, cuando lo eran todo.
Les contaba cuentos. A los nietos, les contaba cuentos por las noches."
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31.10.16
Táboa Redonda: El enemigo del pueblo
El enemigo del pueblo
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- El vicio solitario, Observaciones y reflexiones desde una silla, Sexo, Táboa Redonda
23.10.16
Táboa Redonda: Banderines en un aparcamiento
Banderines en un aparcamiento
Siempre he tenido la tendencia a atribuir sentimientos a las cosas, y eso hace que algunos objetos me puedan dar pena: un tubo de pasta de dientes terminado, unos papeles viejos o un adorno en un mueble. Pero en este caso no se trata de eso, sino de la tristeza del mensaje que no llega. Los banderines de colores agitándose un día de viento en medio del aparcamiento desierto de un centro comercial vacío, en una película americana, son la viva imagen no solo de la soledad sino del desamor. El desamor de la llamada no atendida.
Pero hay males de amores que no consisten, como ese de las banderolas, en no ser correspondido, sino en necesitar querer, desear querer, querer querer, y ni siquiera verse cerca de elegir a alguien que no nos haga caso. Ni siquiera haber podido fracasar. Es el desamor no correspondido.
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17.10.16
Táboa Redonda: Guillermo y el francés
Guillermo y el francés
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9.10.16
Táboa Redonda: La lluvia no es cursi
La lluvia no es cursi
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3.10.16
Táboa Redonda: Siempre yo
Siempre yo
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- Música, Táboa Redonda, Venturas y desventuras del señor de Portorosa
26.9.16
Táboa Redonda: Unas cabras y Beethoven
Unas cabras y Beethoven
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