17.6.10

Sintiendo el fútbol

Ayer vi la primera parte del partido de España.

Y aunque el fútbol no me interesa absolutamente nada y el patriotismo deportivo hace años que dejó de calar en mí, supongo que, en principio y por no fastidiar, por preferir prefería que ganase la selección española.

Pero oír durante un rato a los comentaristas de Tele 5 me hizo dudarlo seriamente.

14.6.10

Lobadiz

Hace un par de meses fueron vacas. Hoy son caballos, para seguir aclarando conceptos.



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Preñada

Paseando por aquí, ayer por la mañana.

Hace unos años quisieron hacer un campo de golf. Por fortuna, no sé si gracias a alguna ley sensata, y me gustaría pensar que debido a las muchas protestas, el proyecto (tras el cual, por si no fuera lo bastante malo por sí mismo, había un hotel y una urbanización) no salió adelante. Un ex alcalde dijo entonces que, total, allí no había nada que valiese para nada. Con dos cojones.

8.6.10

Otra lección

Anteayer me dijo mi hija, hablando de supuestos planes para su futuro:

- ...bueno, claro, que de mayor uno puede hacer todo lo que quiere.

Y me quedé un rato sin saber qué contestar.

Porque aunque yo sé que no, claro, que uno de mayor no puede hacer todo lo que quiere, que están el mundo, la vida y los demás, sé también que los adultos llevamos nuestras limitaciones mucho más allá, y que a fuerza de temores y estrechez de miras vamos cortándonos las alas hasta que acabamos no pudiendo hacer ni lo posible, y haciendo lo que no queremos aunque nada nos obligue.

Y que lo cierto es que podríamos hacer lo que queremos mucho más a menudo de lo que nos permitimos creer.

Y sentí que Paula, al recordármelo, me estaba dando una lección. O una bofetada, para que espabilase.

No soy tan buen padre como me gustaría. Y sé que no siempre seré un buen ejemplo. Pero si hay algo que no puedo hacerles es que aprendan de mí comportamientos y actitudes que me entristecería muchísimo ver en ellos el día de mañana, y hoy mismo. Como el miedo.


31.5.10

40 años

Escribo desde la cama. Son las doce y media de la noche, así que es ya día 31. 31 de mayo. Es decir, que estoy de cumpleaños.

Hoy cumplo cuarenta años.

Cuarenta años.

Dios mío...

Probablemente no haya edad más cargada de trascendencia, ninguna que se relacione tanto con el cambio, con el paso de una etapa a otra: uno se hace, inexcusablemente ya, mayor.

Lo paradójico, lo desconcertante, es que me siento el mismo. Me parece que es aquel niño que sigo siendo el que cumple cuarenta.

Yo, la crisis, una crisis personal profunda que lo abarcó todo, la empecé hace tres años, cuando me separé. Y quiero creer que para mí este cumpleaños representa su fin.

Este fin de semana he intentado celebrarlo con algunas de las personas que más me importan. La distancia ha hecho que no hayan estado todos los que me hubiera gustado, pero aun así me sentí muy acompañado y muy querido. Y como les dije a algunos de ellos, me miro, miro mi vida y me gusta. Me gusta cómo estoy, me siento bien y creo que todos los esfuerzos de los últimos años han valido la pena.

Todavía hay problemas, pero creo que poco a poco van solucionándose. Otras cosas ya nunca serán como me gustaría, y es el precio que debo pagar. He hecho daño, y no hay nada que sienta más. Y sigo teniendo miedos. Pero en general me siento cada vez mejor conmigo mismo, estoy contento con mi vida y creo que paso a paso voy logrando que en ella haya solo cosas que quiero.

Empiezo, pues, una nueva etapa, una nueva edad. Y lo hago conociéndome poco pero mejor que nunca, convencido de mis posibilidades y teniendo claro que las cosas, en buena parte, dependen de mí, que en mi mano está hacer que sumen o resten.

¿La vida comienza a los cuarenta? No, por supuesto que no. Soy lo que he vivido. Pero lo que me queda, como dice la frase, comienza hoy, y voy a intentar hacer todo lo posible por que sea maravilloso.


Y con respecto a vosotros, a los que he conocido gracias a este blog y con quienes, personal o virtualmente, ya tengo una amistad, solo puedo deciros que formáis parte de esa vida y le aportáis mucho. Muchísimo, sinceramente.

Muchas gracias, muchos besos y muchos abrazos a todos.


26.5.10

Stay hungry. Stay foolish

Dado que tiene unos cinco años, supongo que yo era de los pocos que no conocía este discurso de Steve Jobs. He salido de la inopia gracias al blog de Ismael Rozalén:




Creo que vale la pena verlo.

En fin, es fácil, bonito y gratis dar este tipo de mensajes; pero cuando provienen de alguien al que las cosas le han ido tan bien como aparentemente le han ido a este hombre, suenan bastante más creíbles.

Personalmente yo no soy un buen ejemplo, pero a veces creo que como contraejemplo (al menos en el plano laboral) no tengo precio, así que me permito darles el mismo consejo, para ustedes o para sus hijos: no hagan las cosas solo porque se supone que así debe ser, no dejen que decidan por ustedes, no adopten prioridades que no son las suyas; no se conformen, ni afectiva ni laboralmente; encuentren lo que les gusta e inténtenlo, y todo irá mejor.

No creo que sea una receta mágica que garantice nada, pero lo contrario sí lo hace: lo contrario garantiza la insatisfacción.


19.5.10

La chistería

Aquí a los tebeos, a los comics, antes se les llamaba chistes.

A la chistería de al lado de casa de mi abuela íbamos mucho. Aunque casi nunca a comprar, porque se hacía una cosa que ahora parece de otro mundo... y probablemente lo sea: se cambiaban chistes. Uno iba con alguno suyo, o sin nada, y elegía de entre los que había en un montón encima de una banqueta, usados; y pagaba un precio incluso entonces bajo.

Aquello lo hacíamos en esta habitación:





Sobre el paso del tiempo, nuestra edad y todo eso, yo creo que ya no hace falta decir nada, ¿no?


18.5.10

Metáfora





Espero que el de verdad (que ya ha empezado, del que ya forma parte esta tarde) lo recorran con las mismas ganas y la misma alegría, y, como este, lo hagan simplemente por disfrutar.

17.5.10

Un hombre me salva

Ayer, la sonrisa de un cliente ya mayor al camarero que le daba la vuelta me reconcilió con la humanidad.

Que se ve que estaba yo enfadado con ella, o algo.

Pero resulta cada vez más evidente (lo siento, aquí va una dosis de psicoanálisis) que cuando uno está enfadado con el mundo es porque éste hace de espejo mágico y le dice cosas que no quiere oír.

14.5.10

Opinión, divino tesoro

No tengo ni idea de economía ni la tendré nunca. Porque la aborrezco. Entre otras cosas por mi probablemente infantil concepto de ella como perversión civilizada.

No sé, por tanto, si hasta ahora se han hecho las cosas bien; aunque supongo que no. Ni si esto será una solución; aunque supongo que tampoco (o no por sí sola). Ni si en realidad el problema es otro muy distinto y habría que empezar por otro lado y poner todo patas arriba pero es demasiado tarde y no hay huevos; pero imagino que sí.

De lo que estoy completamente seguro es de que la media tiene la misma idea que yo. Y sin embargo, quién lo diría...

El caso es que ahora en España una vez más se ha abierto la veda y hay licencia para desahogarse, para soltar esas opiniones que habitualmente se medio disimulan bajo una capa de maquillaje de razones.

No me sorprende. Yo lo hice en su momento con otros.

De hecho, a menudo tengo la sensación de que, en política como en casi todo, la mayoría aprovechamos, bien los aciertos de los demás, bien sus errores, según nos convenga, únicamente para decir lo que en realidad ya pensábamos de ellos.