12.3.09

La intención

Vaya por delante que no sé si esto que les voy a contar será una obviedad. Pero lo cierto es que yo he tardado treinta y ocho añitos en darme cuenta, y como para mí ha sido toda una revelación, lo comento, por si acaso.

Otra cosa: como en psicología ya me encuentro sobradísimo, esta vez le voy a meter mano, aunque sea de refilón, a la filología y a la semiótica; ¡qué carallo! (y después aún hay quien dice que tener un blog es como publicar...).


Allá voy:

Cuando nos relacionamos con los demás, cuando nos comunicamos, sea esta comunicación verbal, gestual o de cualquier otro tipo, llevamos siempre a cabo una interpretación del mensaje que recibimos. La comprensión completa de dicho mensaje exige esa interpretación, por no decir que son la misma cosa.

Y uno de los pasos que damos para interpretar dicho mensaje, tras su recepción, comprensión literal y contextualización, es la deducción (a veces evidente, muchas otras no) de la intención del emisor.

(Si ven ustedes que digo muchas tonterías seguidas me avisan, ¿vale?)

Y eso, en principio, no es ni bueno ni malo, y además es inevitable. Todo depende de si lo hacemos bien o no. Hay quien es capaz de obtener información útil y valiosa, y por tanto comprende mejor a su interlocutor, y quien parece que tiene puestas una gafas mal graduadas y no extrae más que ruido y distorsión, y no entiende nada.

Sobre cómo funciona y en qué se basa ese proceso deductivo (mola, usar expresiones que parecen técnicas), sobre qué influye en esa deducción de las intenciones, no les voy a hablar; mi desvergüenza no llega a tanto. Me atrevería a decir que en ella intervienen juicios y prejuicios (entendiendo por éstos una verdadera estructura mental construida durante toda la vida, y a través de la cual nos cuesta no mirarlo todo; y no siempre para mal, que conste), pero ahí lo dejo.

Lo que me interesaba decir (¡que es que me lían!) es lo siguiente:

1) En nuestra relación con los demás, lo que más nos afecta son las intenciones que les suponemos. Juzgamos su comportamiento (y, por tanto, a ellos mismos), por encima incluso de por sus consecuencias materiales, por las intenciones que nosotros creemos ver tras él.

Dicho de otro modo (y creo que en esta frase se resume esa revelación de las que les hablaba, y que el resto del texto a lo mejor me lo podía ahorrar): en cómo nos afectan las cosas influye de un modo decisivo cómo nos las explicamos. Y cuando hay personas implicadas, esa explicación pasa necesariamente por valorar sus intenciones.

2) Por obra y gracia de nuestros límites, son abrumadoramente mayoritarias, en mi opinión, las interpretaciones negativas, la presunción de malas intenciones.

En la práctica, el resultado suele ser, con demasiada frecuencia:

a) que nos parecen mal cosas que ni para el causante ni para un observador imparcial tienen nada de malo;

b) que convertimos en un asunto personal incluso el accidente más casual;

c) que vemos, en todo daño real o imaginario, ataques deliberados, agravios malintencionados.

Porque son nuestras propias carencias las que marcan nuestra percepción de los demás y de sus acciones: nuestra falta de autoestima, nuestras inseguridades, nuestros complejos, nuestro miedo, etc. Y de todo eso tenemos tanto...

La persona que se siente inferior ve desprecio en cualquier gesto; quien no tiene la conciencia tranquila se siente acusado por cualquier comentario; el miedoso percibe actitudes amenazadoras en cualquiera; el inseguro aprecia faltas de respeto; el ladrón cree que todos son de su condición, etc., etc., etc.

Y esto es así, creo yo, tanto en los asuntos más banales y cotidianos como en cuestiones fundamentales de nuestra vida.

Alguien que tropieza con nosotros en la calle, un extraño que nos mira raro, un conductor que se salta un stop, el que hace ruido en la habitación de al lado y nos despierta al niño, el que se nos cuela en el cine, el compañero de oficina que no trabaja, el jefe puntilloso, quien nos lleva la contraria, el que nos critica, quien defiende otra ideología política, quien alguna vez nos perjudicó, el bando rival en una guerra, un delincuente, nuestros hijos desobedientes, nuestros padres dando consejos o nuestra pareja discutiéndonos algo: al margen de las consecuencias palpables y más o menos graves de esas situaciones, su repercusión en nosotros depende en gran medida de la intención que atribuimos a sus protagonistas.

Continuamente nos sentimos atacados por lo que no son más que accidentes, casualidades, descuidos, o, muy a menudo, simple estupidez. Cuántas veces nuestros supuestos enemigos se quedarían de piedra si supiesen que en su actitud vemos una hostilidad que ellos jamás han sentido.

Ejemplos hay miles, lo raro es encontrar excepciones. Pero creo que un buen contraejemplo es nuestra reacción aliviada cuando descubrimos que quien nos ha pisado, o tirado una copa por encima, o arañado el coche, es un amigo: no es que le perdonemos, es que automáticamente descartamos la mala voluntad o la desconsideración como explicación de lo que ha sucedido, y nos tranquilizamos, centrándonos en el daño, sin más.


Bueno, muy bien.

¿Y?

Pues que se puede y se debe hacer algo, en beneficio propio y ajeno:

1) Cuando nos moleste algo, tratar de pensar qué nos está molestando realmente: si lo que está ocurriendo, o más bien la explicación que le damos.

2) Cuestionarnos esa explicación, ver cómo hemos llegado a ella y si es de fiar. Para ello, y para hacerlo cada vez mejor:
2.1. Tratar de diferenciar la información fiable de las suposiciones gratuitas, e intentar no dar por sentadas demasiadas cosas.

2.2. Conocernos a nosotros mismos y saber de qué pie cojeamos, para así estar prevenidos antes de hacer demasiado caso a nuestras impresiones.
(Y si tenemos sospechas de que estamos tan locos que nuestra percepción de lo que nos rodea se mueve, para los demás, en el terreno de la ciencia-ficción, hacer algo al respecto.)

2.3. Ser conscientes de que comprender a los demás es aun más difícil que entendernos a nosotros mismos, y por tanto dar a nuestras conclusiones la validez que se merecen, que nunca será mucha.

2.4. Intentar sentirnos bien. Estar bien es cojonudo, se mire por donde se mire. Cuanto mejor nos sentimos, menos vulnerables y frágiles somos, más fácil nos resulta ser comprensivos y tolerantes con los demás, y menos tendencia a ver conspiraciones en nuestra contra mostramos.

3) Corolario:

Cuando ustedes le causen un problema a alguien, céntrense en tranquilizarlo con respecto a sus intenciones. Será difícil, pero si consiguen que el otro sólo se sienta perjudicado y no atacado, tendrán mucho andado.


En fin, ¿saben la traquilidad que siente uno si tiene claro todo esto y lo consigue llevar a la práctica?, ¿los cabreos y disgustos que se evita?

72 comentarios:

  1. Y si además lo acompañamos con una sonrisa y un toque de buen humor ni le cuento.

    Saludos desde la irónica realidad.

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  2. papparazzi12/3/09 12:32

    Que buen descubrimiento hice con usted señor Portorosa, parece mentira pero no se como llegue a su Blog un día de casualidad, y ahora figura entre mis páginas de favoritos,la cual cada cierto tiempo visito para desconectar de la rutina diaria.....
    Hoy solo disfruto de su reflexión, mañana quiza me anime a opinar....prefiero po ahora quedarme "sentado en la silla".
    Un saludo y Gracias.

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  3. Considero que es igual de erroneo tanto el presuponer las buenas intenciones como el pensar que se carece de ellas.

    No creo que sea una ensañanza que se aprende con los años ni con los tropiezos, considero que es algo que va unido a la propia persona, la forma que uno tenga de encararse a la vida( dependiendo del dia, claro!).

    Me parece muy necesario tener una mezcla de percepciones, hay dias que estoy bien y lo perdono todo y dias que no perdono ni una ( y no por eso estoy mal)

    Siento decirle, que en mi humilde opinion si todos siguiesemos los consejos finales de su post este mundo estaria lleno de simplones felices y sinceramente me parece desmasiado aburrido.

    VELETA.

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  4. Pues sí, mucho mejor, eso siempre, Irónico.

    Gracias, Papparazzi.

    Obviamente, no estoy de acuerdo con su último párrafo, Veleta.

    Con el primero, a medias: creo que los errores a los que nos puede llevar son comparables en número, pero creo que se vive mejor pensando bien.
    Gracias.

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  5. Y yo que creía que ya habías pasado del tema de Araguas... :D

    "Se vive mejor pensando bien". Seguramente, pero para pensar todo eso y llegar a esas conclusiones has tenido que pensar muy muy mal (al menos metódicamente, como la duda de Descartes).
    Un abrazo.

    PD: Aclaro las intenciones de mi comentario: pura tontería, simple coña. Lo juro.

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  6. quería decir que "has tenido que pensar muy muy mal de los seres humanos"
    (no sé si me explico)

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  7. Te explicas, te explicas.

    De quien he pensado muy muy mal, sin duda, es de mí mismo.

    Un abrazo.

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  8. Si se piensa que me voy a leer semejante churro, va dao.
    ¿Alguien puede hacer una recensión?
    Otrosí digo: ha subido la borraja.

    Sirwood.

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  9. Se la hago yo mismo con mucho gusto:

    1) En cómo nos afectan las cosas influye de un modo decisivo cómo nos las explicamos.

    2) Cuando le moleste algo, trate de pensar qué le está molestando realmente: si lo que está ocurriendo, o más bien la explicación que le da usted.

    3) Espabile, no sea cenutrio.

    4) Intente estar bien.

    Hala.

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  10. Lo siento, no me da tiempo a leer un texto tan largo. Puede costarme el despido...

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  11. ¿han subido las borrajas? no es posible, mercadona ha comunicado que por la crisis, bajaría un 17% los precios de sus productos

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  12. Mira el resumen, mujer, que para eso está.

    ¿Pero las borrajas existen, fuera de la frase ésa del agua?
    Y, lo que es más increíble, ¿alguien las compra?

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  13. Composición por 100 gramos de porción comestible
    Energía (Kcal) 21


    Agua (ml) 93


    Hidratos carbono (g) 3,1


    Fibra (g) 0,9


    Potasio (mg) 470


    Calcio (mg) 93


    Hierro (mg) 3,3


    Magnesio (mg) 52


    Vitamina C (mg) 35

    anónima


    Folatos (mcg) 13,2


    Vitamina A (mcg de Eq. de retinol) 420


    mcg = microgramos (millonésima parte de un gramo)

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  14. Que pena me da que insista en pensar bien, pierde toda la gracia!

    VELETA.

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  15. Antes de morirme quiero conocer, personalmente, al señor Sirwood.

    Es que me descojono de la risa con usted.

    MSX

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  16. ¡¿Folatos?!

    ¿Cómo folatos...?

    (Hay mucho cabrón...)

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  17. ¿Vitamina C anónima?

    Usted está cada vez peor.

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  18. Pues sí, Veleta, insisto. Dese cuenta de que el veleta es usted; ¿cómo no voy a insistir?

    MSX (disculpe, ¿por qué tiene usted nombre de bici cross?), ándese con ojo, que éste le sale al paso cualquier noche en cualquier esquina.

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  19. ¡¡Y acabo de llegar al visitante 111.111!!

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  20. Multiplique 111.111 X 111.111

    Verá qué bonito.

    S.

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  21. Oh! Dios mío! No se le puede pedir más a un capicúa...

    Que haya sido yo, que haya sido yo...

    (Suena a bici cross? Si? Pues que bien!! Prefiero eso a lo de la arquitectura de microordenador que dice la wiki.)

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  22. ¿Y que pasa cuando decides pensar bien, aunque tu intuición te diga que todo va a salir al revés, pero sigues esforzándote en pensar bien, hasta que te das cuenta de que todo se ha ido a la mierda, y que el tiempo y el esfuerzo que has invertido no ha valido para nada?
    Sólo puedo decir que se te queda cara de idiota, como mínimo.
    Y que quede claro: no digo que haya que pensar siempre mal, ni siempre bien, sólo que creo que es mejor seguir tu intuición, aunque no te guste a dónde te lleva... A mí me habría facilitado las cosas. Y ahora no estaría así.
    Me ha gustado esta entrada.
    Gracias, Porto.
    La anónima lejana del otro post. :)

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  23. Mire portorosa, 21 comentarios usted solito, y no he tenido que venir yo a hablar de mis tetas descatalogadas, ni a explicar chistes guarros. Vienen a leerle por usted y su gracia intrínseca y su manía de autopsicoanalizarse públicamente.
    Eso le tendría que subir el ego, eh?

    Por cierto...no me he leido su post.

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  24. Jo, yo pensaba que leerse el post era necesario. Y lo intenté 3 veces, pero mi jefe tiene hoy un día imposible y cada vez que me ve leyendo atentamente, como no se puede creer que esté trabajando con esa cara de felicidad, viene a mi mesa con cualquier excusa (entre nosotros, creo que me tiene manía y lo hace para fastidiarme).

    Lo que he podido leer del post, me interesa.

    Mis grados de aprecio, por ese orden, son:

    1. Me gusta.
    2. Me interesa.
    3. Me emociona.

    Así que sale usted muy bien situado.

    Pasemos al tema B) La borraja en la Historia.

    Los romanos solían echar borraja al vino antes de entrar en combate. Y hacían bien, porque estimula (sobre todo con el vino). Claro que hubo abusos de valentones que se ponían hasta el culo (uy, perdón) de borraja y luego salían huyendo. De ahí (de esa ineficacia personal de algunos) sale el dicho de "eso es agua de borrajas".

    Pero los árabes siempre llevaban en la mochila de guerra borraja y consuelda. No hay nada mejor para las heridas y los huesos rotos ("consuelda", la propia palabra lo dice). Una vez que me hice una quemadura que casi se me veía el hueso, me la curé con emplastos de borraja y consuelda y ni me ha quedado cicatriz.

    Es normal, porque tiene un alto contenido de colágeno, que lo pega todo.

    En fin, qué feliz está mi jefe de oírme teclear con mi parsimonia habítual (solo uso los dedos corazón).

    Prometo leer el post y soltar otra brasa parecida sobre el Tema A.

    O sea, dos temas: como dice la palabra V, "dublesse". Dublesse obliga.

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  25. Yo si que me he leido el post y sin un gin-tonic,ni una cervecita en la mano, se me hace un poco difícil de asimilar, la verdad, pero será el cariño que le tengo que me lo he "tragado" todito (será porque tengo la boca grande?).
    Creo que todo se reduce a lo de siempre:EGO.
    ¿Como dominar nuestro EGO?, porque lo que está claro es que todos lo tenemos y es necesario para sobre-vivir.
    Un beso y a seguir.

    MA-MP

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  26. La realidad es lo que interpretamos, para mí sin duda alguna. Y nos tiene que afectar al máximo, porque la interpretación es nuestra identidad, la apreciamos y nos define, a la vez que nos hace cambiar (jo, qué resabidilla me pongo). Claro que aprendemos algunos trucos, desde niños o desde Viena y en posición horizontal: que yo soy yo, que permanezco, que lo de fuera varía, que puedo controlar sus efectos conociéndome, que a veces debo pensar sólo "en mí misma", que existe un comportamiento aceptable por todos...
    Pero cuando se perjudica se ataca, y la identidad de alguien. Creo que a Portorosa le preocupa cuando hace daño y lo atribuye a que se interpreta en un código desconocido o desenfocado por las neuras y defectos del damnificado, que "la realidad es otra". Piense en qué pasa cuándo le hacen daño a usted, qué pasa por su cabeza, cómo las ideas dolorosas se agarran... Es "muy real". Puede pararse, suavizarlo, buscar interpretaciones alternativas... pero el daño es real, es la primera y más perfecta interpretación que le da su cerebro (por su carácter, sus recuerdos, su experiencia...por lo que es usted si no sufre enfermedades mentales catalogadas). No sería justo situar la realidad en un punto concreto, pensar que estamos en ella y el otro no.

    No se sufre o se hace sufrir por las "carencias", sino porque no se está de acuerdo. Nos fijamos mucho en los trucos, sobre todo en las habilidades que el otro no tiene, en sus miedos, pero no en la causa: que hay un enfrentamiento. (Voy a prepararme un gin-tonic casero, haciendo honor a mi nombre).

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  27. Sí, hombre, las borrajas existen, y están muy buenas. Además me parece que ahora es la época, y si no las hay en frascos de Gutarra y marcas así (vamos, de productos navarros y riojanos). Ves como no sólo opino de sexo. Aunque bueno, me imagino que con las borrajas se podrán hacer muchas cosas...

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  28. Pues sí, totalmente de acuerdo. Si fuésemos capaces de seguir tu consejo eliminaríamos mucha frustración y mucha ira de nuestras vidas, es decir, seríamos mucho más felices.

    Y yo creo que no se trata tanto de pensar bien como de dejar de ver ciertas cosas como ataques personales. Cambiar el "me está fastidiando a propósito", por "es un pobre idiota que no da más de si" no veas lo que tranquiliza ...

    Por cierto, qué demonios son las borrajas?

    Besos.

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  29. Buenos días a todos.

    Creo que María tiene razón y que lo ha resumido muy bien (y miren que para que yo diga que María tiene razón...): dejar de sentirnos atacados sin motivo.

    Lo cual no quiere decir, obviamente, que nunca nos ataque nadie. La cuestión es no ver fantasmas (fantasmas que llevamos de equipaje).

    Lo de pensar bien venía por el comentario de Veleta, pero, efectivamente, el post no va de eso (Carol, esto va por ti): va de saber ver lo que hay, de no de verlo todo como una afrenta personal, pero tampoco verlo de color de rosa sin motivo, claro.

    Pues sí, MA-MP, el ego, por exceso o por defecto (en cualquier caso, creo que por debilidad), nos da muchísimo la lata. Y se la da a los que nos rodean.

    NáN: cada vez que me ve leyendo atentamente, como no se puede creer que esté trabajando con esa cara de felicidad, viene a mi mesa con cualquier excusa :D , y gracias.


    Gin, no sé si es que no he entendido bien, pero no me parece que estemos hablando de lo mismo. Tal vez alguna parte del post sea confusa (o todo), pero no pretendo decir que haya una realidad objetiva y cierta y tratemos de ir hacia ella; hablo de dos subjetividades, la nuestra y la ajena, y de que es necesario que la nuestra (sobre todo si no lo llevamos muy bien, de ahí lo de las carencias) no se lo coma todo y ponga en los demás intenciones que no hay, y que surjen de nuestras limitaciones.

    Bueno, que sí, que está muy bien que haya tanta gente hablando. Aunque no sea de sexo, y aunque no haya salido Celita a dar unas volteretas.

    Gracias, y besos y abrazos.

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  30. Todas estas cosas, Porto, se dicen en ocasiones muy sesudamente, amparándose en una extensa bibliografía y con léxico sólo apto para iniciados. Cuando se cuentan así, con sentido común, gracia y con un estilo tan limpio, se entienden mejor. La clave, según me parece, está en esta almendra: "Estar bien es cojonudo, se mire por donde se mire. Cuanto mejor nos sentimos, menos vulnerables y frágiles somos, más fácil nos resulta ser comprensivos y tolerantes con los demás, y menos tendencia a ver conspiraciones en nuestra contra mostramos". Ciertamente, andar jodido y ser mal tomado casi es lo mismo.
    Un abrazo y enhorabuena por la entrada.

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  31. Vale, el comentario de ayer era un poquito amargo... mis disculpas, estaba un poco mas enfadada que hoy :)
    Creo que es verdad que una misma situación la ve muy diferente el que esta dentro del que la ve desde fuera, supongo que el "truco" esta en saber relativizar lo que es relativo y preocuparnos por lo importante de verdad, pero cómo se sabe eso es otra cosa, yo lo encuentro muy difícil. Pero de eso se trata vivir, no?

    Feliz fin de semana, Porto.

    P.D. Me he puesto como un tomate por tu comentario y ese "(Carol, esto va por ti)", como si de una reprimenda se tratara... ;)

    Besos.

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  32. A mi personalmente no me afectan "las intenciones que les suponemos" a los demás para interpretar lo que quieren decir o sus actitudes.

    ¿Por cierto que has querido decir con eso de "el compañero de oficina que no trabaja"?

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  33. Pues no se lo van a creer ustedes, pero yo, si de alguien me creo la fantasmada ésa que ha dicho Hitlodeo de que a él esas cosas no le afectan, es de él: constato que no le afectan. No por casualidad ha sido el mejor compañero de trabajo que he tenido jamás (y no te pongas colorado, L.); por su constante buen humor y tranquilidad, que algo tendrán que ver con eso.

    En cuanto a lo del compañero que no trabaja, Hit, ya sabes que va por... mí.

    Carol, no te preocupes, mujer, nada más lejos de mi intención que echarte reprimenda alguna. Feliz fin de semana para ti también, y un beso.

    Diarios, doble alegría: verte aquí, y que me digas algo tan amable. Muchas gracias.

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  34. Al final, Porto, le eché un par de agallas y me leí su disertación. Estuve media tarde en desazón, rumiando. Todo por lo de la mañana. “Eres un canalla”, me recriminé. “Al cabo, ¿qué culpa tiene ella? ¡Ninguna!”, me afeé. Aquello no podía quedar así. Había que hacer algo, y pronto...
    Voví.
    —Tienes que perdonarme —le dije—, no te sientas ofendida. Soy una persona llena de prejuicios, me falta autoestima, soy un inseguro; siempre doy por sentadas demasiadas cosas. Es por la estructura mental con la que he ido construyendo los pilares de mi vida. Quiero que sepas que no me he sentido atacado por lo de antes; no me ha molestado lo ocurrido. ¡ De veras! No es culpa tuya, lo que pasa es que tengo las gafas mal graduadas. Pero lo vamos a solucionar. Tranquilízate sobre mis intenciones, no hagas suposiciones gratuitas... intenta sentirte bien”.
    Le aparté un rizo rebelde, la agarré de la cintura y le arreé un beso a tornillo en todos los morros. Tuve que arrancarle de la mano la varita de “Próximo cliente”.
    —Cariño —le dije—, tenías razón. Para ser borrajas, no son tan caras.
    —Mañana, tirabeques—, me susurró.


    Sirwood.

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  35. Gracias por el piropo Porto. Me pongo colorao porque aún soy mozuela.

    Aunque no lo parezca, soy humano, y a mi también me "afectan esas cosas".Aunque me vista con los calzoncillos por fuera no soy Superman, o eso dicen los médicos.

    De todas formas, en este comentario quería poner un texto que me ha llegado hoy por correo y que quizás venga al caso, es de Esopo:

    El León y la zorra

    Un León fingía que estaba enfermo: con este engaño hacía venir a su cueva a todos los animales, y cuando los tenía allí los mataba. Llegó también la zorra, pero, no fiándose dijo desde fuera al león que sentía mucho su enfermedad.

    El león, viendo que no entraba, dijo: ¿porqué no entras? ¿recelas por ventura de mí, cuanto estoy tan débil que aunque quisiera no me sería posible hacerte daño? Entra, pues, como los demás. Esto es, respondió la zorra, lo que me infunde recelo, que veo aquí las huellas de que han entrado, pero no veo las de haber salido.

    No se debe fiar ciegamente en lo que nos dicen;
    se debe juzgar de las palabras,
    según sean las obras de la persona que las pronuncia.

    ¿Qué nos enseña esto? Esta clarísimo. El Esopo era un desconfiado de un par de coj...
    Aunque a lo mejor lo que aconseja es prudencia.

    Ya sabes que lo de pensar no se me da bien.

    Aunque entiendo que lo que tú quieres decir con tu reflexión, es que la mayor parte de las veces vemos fantasmas donde no los hay.

    Un abrazo

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  36. Sacto, Hitlodeo, sacto.
    Cuando se dice algo así, siempre sale un listillo moviendo el dedo: no hay que fiarse, hay que ser prudente, no se puede ser tonto...

    ¡Pero si eso ya se sabe, hombre! Se sabe demasiado, de hecho. Me gustaría saber cuántos desconfiados hay por cada ingenuo.

    Fantasmas donde los hay, muy bien. Donde no los hay, no. Claro que hay que aprender a verlos, y eso a veces lleva toda la vida, y otras mucho más.

    (Lo de juzgar por las obras tiene que ver con lo que yo decía de que los prejuicios a veces ayudan, pero habría mucho que explicar, y ya me conoces...)


    Sirwood, ya me había dado motivos muchas veces, pero hoy sí que no puedo dejar de quitarme el sombrero ante usted, si la risa me lo permite.

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  37. En serio, Sirwood, ¿dónde vive usted?.

    Es por tenerlo a mano cuando me esté alicaída.

    MSX

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  38. ¿Se han fijado que "zorra" al revés se lee "arroz"? Todo pues, depende del cristal con que se mire; ya lo apuntaba Platón con aquello de que sólo vemos las sombras en la caverna y entre nosotros -yo mismo- somos a veces de un cavernícola... Que hacemos Nobel al del anuncio de Vodafone.

    En definitiva, que no tiene gracia estar todos de acuerdo con que depende porque, siendo esto efectivamente cierto, cuando de culos o pechos se trata, pese a los distintos prismas que cada uno utilizamos, ¡bien que polemizan!

    Así que haciendo gala del toque de buen humor que anunciaba en el primer COMENTARIO de este post, animo al Sr. de Portorosa a que vuelva a sacarnos sonrisas.

    Saludos desde la irónica realidad.

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  39. Oiga, que yo no soy el payaso de ninguna función.

    Me confunde usted con Celia, seguramente.

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  40. Me parece que intentar conocernos es una pérdida de tiempo, dado que no siempre se reacciona igual aunque la situación sea la misma.
    Si hay dudas, lo mejor preguntar antes de ladrar.
    Con el ego me sucede lo mismo que con las borrajas, no sabía que existía.

    Saludos a todos

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  41. Eso es una cosa que quería decir en el post pero no supe dónde: preguntar suele ayudar mucho.

    Besos.

    (No me creo lo del ego, Lunita, no me lo creo.)

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  42. Ser payaso es un gustazo. Llegar a serlo es muy dificil.

    Lo del ego ¿Se refiere al suyo o a el mío?

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  43. Al suyo, por supuesto, querida, que es quien lo ha negado.

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  44. No le acabo de pillar yo el puntillo a usted señor Portorosa.

    Llevo tiempo leyendolo y unas veces me sorprende por su pesimismo, otras (como hoy) por sus buenas intenciones y en ocasiones simplemente me sorprende.

    La conclusion que suelo sacar es que se autoanaliza demasiado, dejando de disfrutar de las cosas en el camino.

    Olvidese de las intenciones ( buenas o malas, solo son eso, intenciones)e intente simplemente disfrutar.

    Lola.

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  45. Insisto en que lo he escrito, para mí, poco tiene que ver con las buenas intenciones. Pero bueno...

    Por lo demás, gracias por el consejo. No es la primera vez que me lo dan, y nunca puedo evitar pensar que quien lo hace se está quedando, al valorarme, sólo con el tono, con mi gesto. Aunque, quien sabe, quizá un gesto diga mucho más que mil discursos; no digo que no.

    En cualquier caso, lo que sí niego es esa presunta incompatibilidad entre analizar y disfrutar. Parece que resulta difícil de creer, pero para algunos lo primero, en general, ayuda a lo segundo.

    Me recuerda, eso (y no se lo tome a mal, por favor; es sólo que su comentario me lo ha traído a la cabeza), a cuando un grupo está divirtiéndose con algo que a mí me parece insufrible y uno de ellos se acerca a insistir en que participe, y ante mi negativa suelta un "qué aburrido". Me parece una muestra de intolerancia, de falta de empatía, asombrosa.

    Bienvenida, Lola (e insisto en que lo último no va por usted).

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  46. Y de verdad que gracias.
    Lo mismo que le digo lo anterior, le confieso que en los últimos tiempos me han valido de mucho algunos consejos en la línea del suyo.

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  47. En ningún momento he pretendido ofenderle ( si ha sido asi, mis disculpas).

    No niego que sea compatible el analizar con el disfrutar, pero si analizamos demasiado las cosas acaban por perder su encanto, su esencia... no quiero que nadie me explique el porque de las cosas, simplemente pasan y eso me basta.

    Quizas sea demasiado simple ( lo cual ni es bueno ni malo) y no llegue a comprender sus reflexiones.

    Lola.

    Lola.

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  48. Por mi parte,MSX, encantado. Mándeme un correo y le digo la dirección de inmediato; aunque no sé cómo reaccionará mi mujer. Me temo que mal. ¡ No sabe usted lo susceptibles que son algunas cajeras!

    S.

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  49. Portorosa dixit:

    "nunca puedo evitar pensar que quien lo hace se está quedando, al valorarme, sólo con el tono, con mi gesto. Aunque, quien sabe, quizá un gesto diga mucho más que mil discursos; no digo que no."

    "cuando un grupo está divirtiéndose con algo que a mí me parece insufrible y uno de ellos se acerca a insistir en que participe, y ante mi negativa suelta un "qué aburrido". Me parece una muestra de intolerancia, de falta de empatía, asombrosa."

    Y desde la irónica realidad lanzo el reto: ¿somos lo que queremos/creemos mostrar o lo que los demás perciben de nosotros? Quizá, Sr. de Portorosa, para algunos sea ud. un aburrido y para otros tenga un buen culo...

    Saludos desde la irónica realidad.

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  50. Oiga, Portorosa, en el libro «El mundo de las palabras» de Steven Pinker encontrará un capítulo muy divertido sobre lo que habla en esta entrada, lo que llama el autor «habla indirecta» («fragmentos de diálogo en los que el sentido literal de lo que dice quien habla difiere de lo que pretende decir, pero sabe que quien lo escucha lo va a interpretar como él desea», etc. y por qué decimos «¿Me podrías pasar la sal?» en lugar de decir «Pásame la sal» cuando lo que queremos es la sal y no dudamos en ningún momento de que el otro pueda o no pueda pasárnosla). Y ahora, lo importante: las borrajas. Que si tras cocerlas hace usted una salsa con un poco de caldo, harina que previamente habrán tostado en aceite de oliva virgen extra, ajo a la antigua, almendra (una parte en polvo, otra parte en trozos más grandes) y una pizca de azafrán, le quedarán unas borrajas muy sabrosas. Así como se lo digo.

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  51. Disculpe, Porto, el atrevimento. No tengo ningún otro medio para comunicarme con ella.
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    Mensaje para Luna:
    "La sombra se desliza" está vacío. Puede comprobarlo. Se lo he dejado abierto.

    Explicación: no tengo blog porque no tengo nada interesante que decir.

    Sirwood.

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  52. Porto, si se quiere asomar un momento, le colgado dos fotos grandes para que vea el resultado. La música es para Luna.

    S.

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  53. Buenos días.

    Impresionante, Sirwood (aparte de que las fotos me encantan).
    Claro, no sé si quiero que todo lo del margen me baje hasta el final de la página (¿lo hace definitivamente, o sólo mientras las fotos estén entre los posts en pantalla?), pero el resultado es magnífico, nada que ver con lo habitual, desde luego.
    Gracias.

    Lola, no me había ofendido, de verdad.
    Es una tentación, para alguien como yo, pensar que analizar las cosas es prueba de inteligencia o algo por el estilo; pero me temo que poco tiene que ver con mayores o menores capacidades, sino con capacidades/tendencias distintas. Por otra parte, no hace mucho me dijo mi psicoanalista que lo que se piensa no se hace; es una frase que hay que explicar, que no debe tomarse al pie de la letra, pero vamos, que es bastante clara.

    Irónico, el reto es excesivo: yo qué sé. Pero hay más opciones: cómo me veo, cómo me ven, y cómo creo que me ven; esas tres variables afectan siempre a cualquiera.
    Pero hay verdades incuestionables, querido amigo, verdades objetivas que no admiten discusión. Y quiero dejar clara una: NADIE HA CREÍDO JAMÁS QUE YO TENGA UN BUEN CULO.

    Harry, parece muy interesante; trataré de encontrarlo.
    En cuanto a las borrajas, que son lo que importa, esa receta me suena, por lo menos por lo menos, a La Mancha, o algún otro sitio igual de extraño.

    Saludos a todos.

    (Celia, bienvenida de vuelta. Espero que en Roma haya usted hecho lo que hacen los romanos.)

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  54. cómo sabe que he vuelto?
    si estaba aquí calladita en una esquina, pensando en mis cosas...

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  55. Me lo dijo un pajarito.

    (Y no haga chistes)

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  56. Gracias S por la música...es fantástica.
    Tampoco tengo blog, por eso me aprovecho del de Porto.

    Saludos a todos y buena semana

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  57. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  58. Porto:
    He colocado la barra lateral en su sitio (hablo de La Sombra). Échele una ojeada.
    Ya le dije que estas páginas tiene múltiples posibilades de maquetación. Para usted, que sabe inglés, está chupao.

    Sirwood.

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  59. Para Luna:

    Quiere usted decir el clásico diario personal, ¿no?


    Sirwood.

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  60. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  61. Sí, es de esos.

    Saludos

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  62. sirw, le he contestado en su blog

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  63. Eso haré. Muchas gracias.

    Buenos días.

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  64. Ni rastro de su contestación. Es el anónimo perfecto.

    S.

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  65. No se fíe, S., no se fíe de la Luna...

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  66. No se fíe de la Luna, es malísima.
    Con peligro añadido,no tiene intenciones de cambiar.

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  67. !Ah!, no, sí. Sí estaba su contestación, Luna. Discúlpeme, sólo miré en el último post. Muchas gracias por sus amables palabras.

    Sirwood.

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  68. ¿Podemos tutearnos? risas

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  69. Bueno, mientras no se entre Araguas...

    S.

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  70. Corrijo:
    Bueno, mientras no se entere Araguas....

    De paso, recuérdame que cambie esta birria de teclado.

    S.

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  71. Ah. señor de Portorosa, es vuesamerced un sabio.

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  72. Hombre, Pcbcarp, se agradece. Ya lo creo que se agradece.

    Un abrazo.

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