30.6.08

¿Qué ve usted ante sí, y por qué?

1. Tras la reciente discusión de estos días sobre realidades y percepción, no puedo ocultar que me siento bastante a gusto con esta sentencia:


La mitad de la belleza depende del paisaje, y la otra mitad del hombre que lo mira.


LIN YUTANG


Me parece que subraya el papel determinante del sujeto pero deja sitio para una realidad de partida independiente del observador. Y, aunque creo haber empezado a entender ciertos planteamientos alternativos, lo cierto es que eso recoge muy bien la idea que, intuitivamente, yo tengo del asunto.

2. Hoy me encuentro en mi agenda esta cita:


El horizonte está en los ojos y no en la realidad.


ÁNGEL GANIVET


De nuevo la importancia del sujeto en la conformación de su mundo.

Creo que esta frase, en muy libre interpretación, podría servir como ejemplo de consecuencia lejana de esa absoluta subjetividad de la que hablábamos, pero no sé si eso estará cogido un poco por los pelos, así que prefiero concretar un poco más y leerla como lo que yo creo que es: una advertencia sobre la percepción de las propias posibilidades.

La frase habla, en mi opinión, de mentalidades, de planteamientos vitales, de voluntad; y creo que afirma de manera muy clara que los límites nos los ponemos nosotros mismos, que antes que cualquier otro actor o decorado somos nosotros mismos quienes fijamos las dimensiones de nuestro mundo.

¿Esto es así?

En mi opinión, sí. Cada vez estoy más convencido de lo determinante que en nuestra vida es la actitud que tengamos, y de lo mucho (más de lo que preferimos creer) que somos capaces de decidir.

Pero entonces me acuerdo de esta otra cita, que me encanta porque me siento directamente aludido:

Es defecto propio de las personas felices, y del que nunca se corrigen, el creer que los desgraciados lo son siempre por su culpa.


E. PIERRE BEAUCHÊME



Porque, ¿cuándo nos podemos considerar dueños de nuestras vidas, y qué vidas, en cambio, hacen de semejante pretensión una bochornosa frivolidad?

21 comentarios:

  1. Kant ya resolvió esta antinomia (la tercera). Vino a decir, más o menos, que la libertad no es inconsistente con la naturaleza.

    Sirwood

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  2. Ya te respondí a lo de que no somos nuestra historia (en mi sitio, dedicatoria incluida y todo). A este texto, que todavía no estoy segura de que seamos mucho yo y muy poca circunstancia.

    Podríamos decirlo en el primer mundo. A un niño de cinco años con la barriga hinchada porque no tiene qué comer no me atrevería yo a decirle que tiene el poder de reconducir su propia vida.

    ¿Quiénes lo tienen y por qué?

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  3. Es que todas estas consideraciones que a veces nos permitimos, Viajes, al final, cuando pienso en casos como el que tú pones de ejemplo, acaban pareciéndome filosofía de salón.

    Hace tiempo hablé del margen que en mi opinión siempre tenemos de elección (teclea, si quieres, "Delfos" en el buscador del blog, arriba a la izquierda, e irás a aquella entrada); pero no tenía más remedio que hacer muchas, demasiadas, salvedades.

    Sirwood, creo que no lo entiendo. ¿Se refiere a que unas condiciones dadas de partida son compatibles con una capacidad de elección, por casualidad...?

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  4. Por supuesto: lo de la filosofía de salón, digo. Aunque le reconozco la parte que esa filosofía de salón tiene para anclarme al mundo y para estimularme.

    (Veo ahora tu enlace a mi blog y me sonroja).

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  5. "como ser feliz no es tener lo que se deseaba, sino tener lo que se desea, ser feliz no puede ocurrir nunca (puesto que sólo se desea lo que no se tiene)".

    Comté Sponville

    Para mí Porto por muchas vueltas que le dé en su mirada sobre el mundo está su felicidad....es como lo del vaso que por la mitad uno puede ver medio lleno y bastarle o puede verlo medio vacío y.....la búsqueda humana siguiría. La insatisfacción podría ser crónica.

    Esos ojos que están en la palabra ojo Ojos que me miran como una lechuza Y por cada par de ojos hay una cabeza Y por cada cabeza hay por lo menos una mirada forastera que corta letras produciendo eco murmullo alejamiento posibilidad murmuración …

    ECO....

    las palabras son lo que menos se parecen a lo que dicen esto que tú ves no son palabras
    tal vez en este momento la única confesión
    es la de decir que las cosas y nada tiene nombre pero además vivir fuera de los nombres produce una terrible soledad ....

    Los recuerdos son necesarios para olvidarlos _y de ahí nace la escritura...

    decir me acuerdo de ti es estar diciendo _todo el día te olvido salvo en pequeños momentos...

    ve,Porto? dependerá de qué lado me ubique siempre.

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  6. (He hecho algunos cambios. Siento si alguno de los comentarios queda ahora algo cojo)

    Es un placer enlazarte, Viajes.

    Es muy interesante eso, Alter. Y es siempre cierto, pero no suficiente...

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  7. Los ejemplos y los contra ejemplos nos los ponemos a nuestro gusto, y los hay para todos los ídem.

    En cuanto a la capacidad del individuo para conducir su propia vida... pues como decía aquel: ¿si no me da más datos?. Cuando las cosas salen bien es que uno ha tenido esa capacidad, y cuando salen mal, non. (Como los pimientos de Padrón)

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  8. Ya me cuesta a mi meterme en estos embrollos teóricos de los que no sé salir, y vienes tú, Brian, con tus jarras de agua fría de pragmatismo.

    Ahora bien:

    Cuando las cosas salen bien es que uno ha tenido esa capacidad, y cuando salen mal, non.

    Ah, pues no: cuando salen mal puede ser porque esa capacidad se tenía pero no se ejerció. Lo contrario es muy fácil.

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  9. O se ejerció mal, claro.

    Precisamente yo digo que somos, en una proporción enorme, responsables de nuestros fracasos.

    En cuanto a nuestras capacidades, supongo que en algún sitio está explicada la diferencia entre una imposibilidad material, física, por definición, y una incapacidad personal. Ésta última puede ser absolutamente insalvable, pero no es lo mismo que aquélla.

    Las personas tiene la capacidad de nadar. Pero hay muchas que no se atreven a lanzar al agua, o que incluso una vez en ella se hunden por miedo. En la práctica, supongo que es correcto decir que son incapaces, pero no del mismo modo que son incapaces de volar.

    Una cosa es que nuestra voluntad y nuestra actitud tengan la capacidad de cambiar nuestras vidas (que era la tesis que, aunque con reservas, se defendía), y otra que seamos capaces de seguir nuestra voluntad o de modificar nuestra actitud.
    Conseguirlo exige, entre otras cosas, un conocimiento previo de uno mismo, de los propios deseos, así como la capacidad (valor, sinceridad y carácter) de avanzar en su búsqueda.

    ¿Hay algún psicólogo en la sala?


    Buenos días.

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  10. El ejemplo de la capacidad de nadar frente a la incapacidad de volar me ha convencido. ;-)

    Bueno, no es que yo sea fatalista o que no crea en en el libre albedrío, pero tampoco creo en la igualdad de oportunidades o, si se me apura, en la igualdad a secas. Una vez intenté explicarlo: uno es libre dentro de los límites de su mundo (su naturaleza, su herencia, su fortuna en la vida, etc.) y, si se hace abstracción de esos límites, y de lo que hay más allá de ellos -cosa perfectamente posible- puede decirse, sin faltar a la verdad, que uno es libre. Yo soy libre de escribir o no escribir este comentario y de discurrir lo que digo en él, ¡claro que sí!. Pero para llegar a tener este texto frente a la pantalla del ordenador y esas ideas en mi cabeza han ocurrido trillones y trillones de micro-sucesos sobre los que no he tenido ningún control.

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  11. lo siento, pero sigo impresionada por el tema de la agenda con frases célebres...

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  12. Encontré algo buenísimo...quiero compartirlo:

    La doble naturaleza de la imaginación
    y la dinámica frenética de la Fantásía...
    (O cómo el pecado del hombre no fue comer un fruto sino crear un cuento)

    http://www.ometeca.org/HTML/conf2005/Toxqui.htm

    Saludos...

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  13. algunos físicos teóricos, los muy científicos, cuando analizan el universo parten de la siguiente premisa:
    el mundo solo existe en la medida en que somos capaces de observarlo.
    esto, aparte de ser una cuestión de puro empirismo puede entenderse, en buena medida, como una perogrullada, y en menor medida puede llevarnos a que pensemos que el mundo está hecho para que nosotros lo percibamos.
    pero tambien abre la posibilidad de pensar que hay tantos mundos como observadores, y a la conclusión científica de que a un milímetro de nuestra realidad, de nuestro universo de cuatro dimensiones (incluimos el tiempo) hay un universo de cinco dimensiones (enunciado, por lo visto, ya demostrado matemáticamente). A saber cual es la quinta. El caso es que, independientemente de que no seamos físicos teóricos no está mal (es muy sano) tener presente en nuestros esquemas mentales la posibilidad de que los demás perciban una realidad diferente a la que nosostros percibimos.
    un ejemplo concreto: los colores.
    percibo yo el mismo rojo que portorosa o el que percibo yo es mas claro que el que el percibe. Quien puede demostrar que percibimos del mismo modo algo que parece tan objetivo.
    Esto se podría aplicar al resto de los sentidos. Yo, que no tengo oído ni absoluto ni relativo, puedo dar fé de mi mal gusto musical tan a gusto.
    y si al final resulta que para gustos se perciben colores, que no se pintan, y que la moda o la armonía, o la gastronomía, o el gusto, además de ser convenciones sociales, son conceptos objetivos que no deberíamos discutir ante la incertidumbre de estar defendiento nuestra escasa capacidad olfativa frente el peso de la estadística.
    queda la esperanza de que los raros, aunque diferentes, son mayoría frente a los iguales, los estandar, la esperanza de que nunca, ningún partido de futbol de la selección, ose superar el 40% de audiencia. Quizás en algo así, en nuestra imperfección sensorial frente a un mundo perfecto, en el sentido de acabado, reside nuestra humanidad.
    La

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  14. Las sentencias tienen un problema, son acertadas dependiendo de quien las lea, como las traduzca y su estado de ánimo.
    A mi, personalmente, solo me gusta una: En este mundo traidor
    nada es verdad ni es mentira;
    todo es según el color
    del cristal con que se mira.
    Lo que tampoco es cierto, porque sí hay certidumbres incuestionables.
    Un abrazo.

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  15. Piensa en un juez.

    Él decide la culpabilidad de un hombre, sin necesidad de cambiar los hechos que le hacen culpable.

    Habitamos una capa distinta de la de los hechos, tocamos la piel de las cosas y las hacemos humanas, pero las cosas nos son indiferentes y tienen sus propias vidas. En la vida de una piedra, somos ínfimos objetos indiferentes.

    Entonces las preguntas se hacen imposibles, absurdas, extrañas y hasta muy difíciles de plantear en sus correctos términos, porque suponen operar entre sí cantidades que no son comparables: hombres y piedras. La realidad y la vida.

    Y es por eso que el juez puede decir "te declaro culpable", y la culpa llega de la declaración, sin importar la realidad. Y además, el tiempo no es tan flexible ni tan tenue de poder ser alterado por una sentencia, pero cuán importante es para la sustancia líquida de una vida humana. A quién se le puede ocurrir compararlas...

    A todos, claro, en la esperanza de tener un piso firme, un soporte, y de profundizar más allá de la piel de las cosas.

    Y hay algo más terrible que nos obliga a la obstinación, a negarnos a admitir que vivimos en una capa muy separada de la realidad. Es que, además de ser nosotros indiferentes a las cosas... el universo entero es indiferente a nosotros.

    Pero esto es una gigantesca cebolla cósmica, y no se puede parar de sacarle capas y capas: resulta que te leo aquí a ti y a tus lectores, hablando de realidad y ficción. Todos con pseudónimos, todos con historias propias reales y ficticias construidas por la vía de literatura, hablando palabras ajenas con el poder de la evocación y la cita, contraponiendo filosofías que son como sueños... todos discutiendo sobre la realidad y la ficción y al mismo tiempo siendo personajes de una literatura que se sitúa aun más lejos, mucho más lejos de la realidad (cortante, fría, que nos rechaza) que perseguimos. Un andamio de palabras.

    Con el que alcanzaremos las estrellas.

    Y lo más curioso: he vuelto a escribir, en parte por el ánimo que me dio tu visita. Y sin haber leído esta discusión (interesantísima), resulta que lo que hice fue responder.

    Corrijo... más bien, lo que hice en el texto fue lo contrario: preguntar, acompañar la pregunta si cabe con una inquietud, con una extrañeza aun mayor, y con unas ganas gigantescas por sentirnos fascinados ante tanta extraña realidad, ante tanta vida inabarcable.

    [Por cierto, disiento de la observación de Morelli: el "principio antrópico" de la física teórica está mal enunciado. No es que el universo exista físicamente porque podamos observarlo, sino que las condiciones físicas de cualquier cosmología deben ser compatibles con la presencia de una inteligencia que lo observe, para hacer posible el planteamiento de dicha cosmología]

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  16. me refería al principio antrópico basico, el más básico de los tres enunciados del principio antrópico, el que casi se toca con la superstición o la creencia de que un ente superior creo el universo y luego (el septimo día?) a un ser superior (el hombre?) para que disfrutase de la creación.

    de todas formas una piedra no tiene conciencia... ni literatura... nosotros sí.

    de todas formas, lo que intentaba explicar con esta referencia es que comprendemos el universo a través de nuestros sentidos y métodos de observación... que son extraordinariamente limitados, sobre todo para los que no somos científicos. pero quizás mucha realidad se nos escapa por que no tenemos medios para percibirla.

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  17. otra forma más canónica de explicar el principio antrópico débil: las constantes de la naturaleza deben ajustarse para permitir la inteligencia. Puede verse la mano de un ajustador-creador en esta coincidencia, o simplemente entender que percibimos uno de los múltiples universos paralelos. Que la realidad que percibimos es la única que podemos percibir...pero hay otras. Y perdón por insistir...

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  18. Leo con retraso vuestros comentarios, tan interesantes.
    Pero sin tiempo para responder, salvo para decir que me alegro de tu vuelta, Balcius.

    Abrazos.

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  19. Yo me alegro de volver, porto. Aquí me siento cómodo (como se ve por la extensión de mis parrafadas, lo siento).

    Morelli, no pretendía desautorizarte ni nada de eso, sólo decir que el principio antrópico es perfectamente compatible con el agnosticismo pragmático de una ciencia bien construida, que no pretende conocer la verdad sino simplemente construir un modelo en el que vivir cómodos. Una vez más, vida frente a realidad.

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  20. Respecto a la primera apreciación te diria que suponiendo que el paisaje exista y no sea tambien un engaño de nuestros sentidos.

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  21. Claro, pero por eso me gustaba a mí la frase, porque parte de la realidad del paisaje.

    Un abrazo, Carlos; me alegro de verte.

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