18.3.07

Domingo de feria

- ¡Manolinas, Manolinas, Finitas, Pepas... a eiro, todo a eiro!
- ¡Un erito, chiiiiicas! Seis peines, un ero; una caja de retuladores, un ero...

Un puesto ofrece el armazón de una silla de niño, los triángulos y el chaleco de seguridad de Tráfico, un montón de ganchos de cortina, un bote de silicona, unos zapatos de tacón y una película porno en alemán. En otro, junto a los restos de una cubertería de alpaca hay una cinta de vídeo de Kiss. Hay libros de los Cinco, de los Hollister y de Alfred Hitchcock y los tres investigadores. Se venden superhumores sin pastas, y Bouvard y Pecuchet, L'etranger y Bonanza con dibujo de Michael Landom en la portada. Balanzas rotas, herramientas oxidadas, despertadores de vigésima mano, ropa de imitación y otra sin complejos, ¡pilas usadas!, lámparas que no funcionan, hinchadores de pedal, toallas y sábanas, linternas, candelabros con el dorado marrón, cuadros de Jesús en technicolor irisado, vajillas antiguas y bragas, bragas enormes enarboladas en aros por los que no hay león que pase. Sobre una misma manta, prodigio de eclecticismo, se reúnen una lechera de aluminio, un monopatín con mandibula de tiburón, una botella de sifón, Lujuria sangrienta de un tal J. Paul Segal y una biografía de Hernán Cortés. Y un hombre delgado vende, ajeno a sus posibilidades como icono pop, una caja de vídeos del Mundial USA 94 y ocho recordatorios de boda en los que una pareja se besa apasionadamente sobre la leyenda Fonsi y Mar 5-8-85.

34 comentarios:

  1. Cuando es tan sencillo satisfacer las necesidades más prosaicas del individuo al menos quedan estas pequeñas islas de lo extravagante, donde satisfacer las más extraordinarias.

    Saludos

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  2. A mi el domingo de feria me recuerda a mi infancia. Antes, cuando todavía no había "cadena cien" ni "bazares chinos", era todo un acontecimiento ir a la feria. Parece que no ha cambiado mucho, tu descripción se asemeja bastante a mis recuerdos. Todavía hay "joyas" que no pueden ser encontradas en ningún otro sitio. ¿No había también cuchillos de hierro con el mango de madera? Son mis imprescindibles para pelar patatas. Tengo 2 en mi casa comprados en la feria, regalo de mi madre, que guardo como oro en paño (a pesar de que se oxidan, no se pueden lavar en el lavaplatos, y estéticamente dejan mucho que desear).

    Ayer a las 6 de la tarde todavía se podía ver claramente que había sido domingo de feria.

    Un beso.

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  3. Me encantan esas ferias,esos mercadillos de lo imposible,de otro tiempo llegados hasta hoy.En las ciudades se ha perdido todo eso;en alguna ocasión los disfruto en pueblos ajenos.Donde vivo los hay de esos coloridos,olorosos de especias y tomates y plátanos y todas las frutas y verduras que se pueda imaginar...cuando puedo escaparme disfruto un poco de ellos y algún que otro kilo de algo me llevo..
    un fuerte abrazo

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  4. Los Cinco: la familia de mi infancia. Mis vacaciones eran con ellos. Los pasteles de la madre de Jorgina. Timoteo mordiéndome los tenis. La tapa dura de aquellos libros.

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  5. Por mi tierra el pregón de reclamo es de menos nombres: "¡Marías, mujeres, mujeres...!" Pero en algunos rastrillos también se vende un repertorio de productos igual de variopinto y abigarrado. Como en El Rastro. A la vista del catálogo compruebo que la oferta alcanza para todas las edades (a mí los libros de los Cinco me quedan bastante atrás: los leían mis hermanas pequeñas) sin embargo, al tropezar con la palabra Bonanza se me viene a la memoria la musiquilla de la serie televisiva y el rostro bonachón de ¿Dam? y Adam. Me gusta este post, Portorosa, y especialmente la 'revolera' final: esos recordatorios de boda con una historia insinuada y abierta a las posibilidades de la imaginación.
    Un abrazo.

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  6. Las ferias en Levante son claramente otra cosa, otro concepto. Dan serios dolores de cabeza y tienen de romántico-revival lo mismo que un par de zapatos viejos. De hecho son lo más parecido a un agujero negro temporal. Un retroceso. Un parón. El Aturdimiento mayúsculo. ¡Un frenazo! Y si me apura, miedo.

    Y va en serio, :-)

    Jamás entendí a la gente que era capaz A VOLUNTAD de meterse en el laberinto de los espejos. Ni los que A VOLUNTAD entraban en el tren de la bruja para que les asustaran y les hicieran sacar el corazón por la boca. Ni a los que disparaban a los patos. Ni los que echaban su dinero a la garra móvil para ganarse un peluche minúsculo del año de catapún. Y bueno, los coches de choque, llenos de chalados cuya mayor diversión era ir a por coches de las chicas y "meterles un viaje" (es que hay que ver, XDDDDD).

    Lo mío es otro nivel. Me explico:

    Hace años cada vez que venía por aquí me volvía loca por el Hulk. Ese artefacto que gira y que gira, y sube y baja, y sube y baja, y después va marcha atrás subiendo y bajando. Y me encantaba soltarme de manos y la sensación de despegar el culo del asiento y perder el control. Madre mía, qué manera más tonta de habernos matao, XDDDDDD con la de cacharros de esos que salen despedidos, oiga.

    Cada vez que lo pienso...

    :-)

    De ahí que ahora se me pueda ver más por los parques temáticos, subiéndome en esos cacharros que te ponen boca abajo, una y otra vez, porque todo el mundo sabe que son, donde va a parar, mucho más seguros.

    XDDDD (dienteh, dienteh)

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  7. Se me ha olvidado decirte que el texto me parece una virguería. Sí. Un texto estupendo de verdad.

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  8. Curiosamente vengo de darme una vuelta por una feria peculiar; es inmensa y hay de todo, desde un alfiler a una caja de alfileres... se llama eBay. Ya sé, ya sé todo el mundo sabe de ella y no tiene nada de particular. Mi descubrimiento, por llamarlo así, se ha producido al asomarme por la puerta trasera, por donde entran los vendedores. Un poco inocentemente pensé que yo podía ser uno de ellos (para desprenderme de unos accesorios de cámara digital) y quise saber cómo hacerme vendedor en esa feria ;-) Bien, el caso es que después de convencerme de que uno no puede ser feriante accidental (cosa que hubiera averiguado dándome un garbeo por cualquier feria, como hiciste tu) y ya que estaba ahí, entré a curiosear en el foro de los vendedores.

    Y ahí tuve esa sensación de andar medio a hurtadillas por el pasillo de detrás de los tenderetes de feria: gente que se lamenta de lo mal que van las ventas este año, feriantes novatos que piden consejo a otros más veteranos, quejas de que eBay les explota, alertas contra compradores listillos que chantajean con poner un "negativo" (comentario en el historial del vendedor), chalados, charlatanes... Bueno, nada de especial -me direis- lo mismo que en cualquier otra feria o mercadillo. Sí, pero qué queréis que os diga, esa normalidad me ha impactado: comprobar que detrás del hipermundo de internet hay gente y hay historias tan reales, cotidianas y hasta entrañables como en cualquier otra feria, me ha conmovido.

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  9. Buenos días.

    Sí, los había, María. Hay cuchillos para dar y tomar, nuevos o usados.
    Y pan, empanadas, queso, bollas y jamón y chorizos de Villalba, que se me olvidaba.

    Donniña (gracias), no es que sean distintas, es que ahí llamáis feria a otra cosa. Aquí una feria no es una fiesta, no es el sito donde hay atracciones, generalmente celebrando un patrón o lo que sea; aquí una feria es un mercado: la de Betanzos, la de ganado de Moeche, la del Trece, la de Ferrol, la del queso de Arzúa, la de la miel y el requesón, etc. Son mercados de un día, generalmente a base de puestos ambulantes callejeros.

    Saludos a todos.

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  10. Por aquí los domingos hay rastro. Tiene dos vertientes: la elegante y la cutre. No hay color. El rastro auténtico está en el lado cutre: muebles irrecuperables, sifones y tiradas por el suelo algunas viejas ediciones de Los Cinco y Los Siete Secretos. Qué recuerdos.
    En la parte "fisna" reina, sin embargo, el tanga multicolor. Estirados en los aros que los muestran parecen viejos símbolos de la paz trenzados con hilo dental fosforescente. No sé si saltarían a su través los leones, pero bien que rugirían.
    Me ha gustado mucho la entrada.
    Un abrazo.

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  11. Buenísimo, Porto.
    Qué bien cogido; parece una cámara, oiga, pero mejor, con palabras.

    Un poema.

    Un saludo.
    (Por cierto, si no es indiscreción, dígame una cosa; ¿tomo notas mientras lo veía o todo es "lembrado"?)
    No me conteste si no quiere; la magia del mago deja de ser magia cuando se sabe el truco, aunque en su caso, nunca es truco, siempre es magia). Bueno, perdón, por tanto halago...

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  12. ¿Perdón? Está de broma; halague, halague usted, que hay que aprovechar, nunca se sabe cuándo se va a repetir.

    ¿Sabe lo que me da rabia? Que este texto, que parece que gusta, tardé en escribirlo poco más de 15 minutos, que, aunque sea cortito, creo que es poco tiempo; salió solo, sólo enuncié lo que había visto. Y otros que me llevan una tarde se quedan en agua de "borrascas". Manda carallo... (A lo mejor tiene razón una amiga mía, y lo que debería hacer es escribir siempre de corrido).

    Y sí, tomé notas de algunas cosas; no de lo general, claro, que lo tengo muy visto, sino de lo que había en algunos puestos, más que nada para saber qué cosa iba con qué cosa, qué compartía manta. Porque no hay nada inventado, ni siquiera descolocado.
    Como ve, poca magia.

    Un abrazo, y gracias de nuevo.

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  13. Me ha dejado mucho dolor lo de la fecha del matrimonio.

    Como cuando veo en la basura álbumes viejos de fotos, o una foto sola, de un niño, de una pareja.

    Es un poco como exponer, exhibir, la más desnuda intimidad, y ya venderlo, es tristísimo.
    Supongo que los decoradores de películas serán fieles compradores de estas vidas muertas en papelucos viejos.

    Me da mucha pena.
    M.

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  14. La primera vez que vi un mercadilo, me llevaba mi abuelo de la mano, estaba asustada por tanto grito y por palabras que a veces no entendía.
    Se me antojó una braguita rosa que al lavarla, se quedo multicolor, me río al recordarlo. gracias por traerme un peuqeño recuerdo.

    El Rastro, ahora, es mi mercadillo favorito en días de diario cuando puedo y el de los pueblos en verano

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  15. Magia, y si con notas más magia todavía, como mi querido José Gutiérrez Solana, que caminaba por los pueblos anotando la tortilla empedrada de chorizo que se acababa de jalar en una fonda.

    Por cierto, le recomiendo cualquiera de sus libros: La España negra, por ejemplo. Este post es bastante solanesco.

    Un abrazo.

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  16. La feira, la fiera, la feria. La de Padrón, los domingos, en el Espolón, es ese mismo caos de polvo y gritos a las orillas del Sar.
    Fonsi y Mar. ¡Qué habrá sido de ellos!
    La feria está llena de novelas...

    PD: A ver si un finde de éstos voy con la cámara al Rastro y cazo unas fotos curiosas...

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  17. Sigue, sigue, ¿por qué te has detenido, reencarnado Cela?

    ¡Dale caña a la pluma, so agarrado!

    Un abrazo.

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  18. la del serrin...20/3/07 22:47

    Si que era un acontecimiento ir a la feria.Recuerdo a nuestros abuelos cada primero de mes acicalarse para ir a la feria de Betanzos.A mi abuela le crecían las orejas hacia abajo porque ese día se ponia pendientes. Mi abuelo llevaba una corta corbata y unos, tambien, cortos pantalones.
    Aun me parece ver a tu abuelo salir del garaje marcha atras con su "cochazo" colapsando el trafico.
    Y,asi,los cuatro tomaban rumbo hacia su fieston del mes.Porque de compras,precisamente,no iban...

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  19. No he leído nada de Gutiérrez Solana, la verdad. Le haré caso.

    Me alegro de que os haya gustado.

    Aquí la chica del serrín habla de nuestros abuelos, que, efectivamente, iban siempre a la feria de Betanzos; y ellos, los dos hermanos (bueno, y yo creo que ellas un poco también), se cogían una moña de carallo con el vino joven, que se anunciaba en los bares con una rama de vid sobre la puerta.

    En una ocasión la Guardia Civil paró el flamante R-8 y quiso hacerle soplar a mi abuelo. Éste no estaba por la labor, y mi abuela, desde el asiento del acompañante, buena y solícita como sólo ella era, se ofreció: "Si quiere soplo yo...".
    (Pobre abuela)

    Siento haberte entristecido, Miranda. ¡Los recuerdos pueden ser tan tristes!

    Mira quién fue a hablar de exagerados... Pero gracias, Sebas.

    Besos y abrazos a todos.

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  20. javier castro21/3/07 10:29

    Hay una obra preciosa del artista James Lee Byars. En un día nevado en Nueva York en medio de un mercadillo callejero de ropa y cosas que no alcanzo a distinguir en la fotografía (la mitad parecen robadas), James extendió una manta en el suelo en plena acera y se puso a vender bolas de nieve. Preciosas y muy bien ordenadas por calibre, las tenía desde tipo canica a otras tamaño manzana que parecían armas de destrucción masiva. Se ve también a los transeúntes riéndose con el tenderete mientras esquivan el fango y la nieve de las calles.

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  21. Buenos días.

    Pues sí, debe de ser muy bonita.

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  22. Como dice Mabalot, tienes que leer a Gutiérrez Solana, el más grande "descritor" (escritor de descripciones) de la literatura universal. Perdona la exageración, pero es que Mabalot y yo somos muy fans...

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  23. Muy bien, muy bien. Prometo hacerlo.

    Abrazos por doquier.

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  24. A mí me resultaba muy útil la feria de Oviedo (en su día, mientras hacía la tesis). Era impresionante, junto con los pomos de puerta y las piezas sueltas de cañas de pescar, tornillos, cartuchos de juegos para MSX y álbumes de fotos de sabe Dios quién, había kits de laboratorio óptico, reguladores de temperatura, vidrio técnico (alguien había atracado un), herramientas para curtir piel, rectificadores de estado sólido... aquello era una mezcla absurda, pero todos esos objetos "valiosos" me saltaban a la vista entre las toneladas de musicasettes, llaves, cromo, piezas de máquinas de coser y botellas de licor vacías con forma de virgenmaría (por cierto, había un tipo que vendía una LEICA-II con baño en oro, juego de ópticas, recambios de visores directos... una hermosura).

    Mi tesis, por supuesto, tiene muchos más diagramas que fotos, me daba vergüenza mostrar esos montajes. En plan Profesor Bacterio, pero funcionaban.

    Los mercados de mi infancia eran más del corte "dous e medio duasceeeentas".

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  25. Porto, tu texto está muy bien.

    A mí me encantan las enumeraciones. Tienen algo especial. A fin de cuentas la realidad se parece bastante a un montón informe de cosas sin aparente relación. :-D

    Un abrazo,

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  26. Un saludo, Balcius.

    Gracias, Xavie. Un fuerte abrazo.

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  27. Mi hija mayor es una fanática de las ferias-batiburrillo como la que describes. Al leerte me la imaginaba disfrutando de la amalgama.

    A mí me da pena pensar en que las cosas que se venden, algún día significaron algo para alguien...

    Saludo, Portorosa

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  28. Ya, es que, como decía Miranda, esto tiene una cara bastante triste (aunque, ¿qué no?).

    Bienvenido/a, Respirando.

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  29. Aunque es más largo es rotundo como un hayku, fiel reflejo del aqui y ahora. Una mente con óptica Zeiss, Sr de Portorosa disfrute Ud. de su habilidad perceptiva que es una joya.

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  30. Hombre, pues muchas gracias, Carlos.

    Y buenos días.

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  31. Me ha parecido una foto en vivo. Casi se puede sentir el ruido de las palomitas y el humo de los cigarros sobre un mar de colores y de olores. Magnifica postal, evocadora de otras ferias y pueblos que todos hemos vivido alguna vez.

    Un abrazo

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  32. Muchas gracias, Manolotel.

    Un abrazo.

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