10.12.09

Navegar

En alta mar uno no piensa que está sobre un diminuto pedazo de hierro y madera en medio de la inmensidad, y que bajo él hay un abismo. Y es mejor. Sobre todo de noche, cuando solo vemos un animal descomunal que nos recuerda que no tenemos ningún tipo de control sobre él y que si decidiera moverse un poco nos aplastaría y nos sepultaría en el fondo.

En alta mar miramos alrededor y nos cuesta pensar en la vida en tierra. Cuesta pensar en las ciudades, en los edificios, en las calles y las carreteras. Cuesta pensar en la gente andando por la acera. Cuesta incluso pensar en nuestras familias y nuestros amigos como algo físico, tangible. Porque nos parece que ese es otro mundo.

Pero a pesar de eso, a pesar de la sensación de aislamiento casi absoluto, se tiene también la de estar vivo, la de lo excepcional; la de estar viéndole la cara a algo distinto, a esa parte del planeta a la que le damos igual, a otra época en la que apenas somos nada.


20 comentarios:

  1. En realidad lo sentías así?

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  2. En alta mar se puede mirar al cielo y ver lo que es imposible en tierra. En una noche despejada sin luna ni luces puedes ver la Vía Láctea como si fuera una calzada romana.
    Quizás por eso le llamen Vía Láctea, porque es la leche.
    me cargué el romanticismo. Lo siento.
    Sí. En alta mar las sensaciones son difíciles de describir. Hay que vivirlas.

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  3. Y cuánto se echa de menos a ese padre. A ese marido. A ese amigo.
    Sólo vives pensando en el reencuentro, desde el día que marcharon.

    Me ha tocado la fibra sensible. Gracias por compartirlo.

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  4. Pues ni les cuento si lo hacen sobre 58 centímetros de fibra de vídeo:
    http://www.youtube.com/watch?v=MTvX0ZBoO-8&feature=related

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  5. Cuanto daría yo por navegar.

    Hubo un tiempo en el que mi vocación era ser marin@, pero alguien muy cercano, me lo desaconsejó.

    Cuanto mundo hubiese conocido y que de cosas hubiese aprendido, aunque por suerte,
    ¡aún estoy a tiempo!
    No de lo primero, pero si de lo segundo.

    Tampoco me arrepiento de haber vivido lo que me tocó vivir. Reconozco que mi vida durante bastante tiempo, de forma independiente, en Santiago, Canarias,...no ha sido fácil(circunstancias de la vida) y llena de altibajos, pero lo que nunca me faltó, gracias a Dios,fué trabajo.

    Empecé vediendo churros los domingos a domicilio en una conocida churrería de la ciudad con 19 años, pero no era suficiente para independizarme,je,je,
    trabajé en una empresa de rotulación, fuí azafata de congresos en Santiago (suena un poco pijolas, ya lo sé), en varias tiendas de Movistar(Ferrol, Santiago de C, Bertamiráns, Milladoiro), como jefa de un equipo comercial,tramitadora de Telefónica,Jefa de Sección en un conocido Hipermercado...), (caramba me he dado cuenta de que he sido muy afortunada),... hasta ahora ,que trabajo...bueno...donde trabajo.

    Todo esto, me ha abierto mucho la mente. El descubrir que hay otras cosas,otras vidas, otras familias, otras formas de ser y pensar y que son tan válidas e incluso mejores que la mía, aprender a respetar otras creencias, y no solo lo que veía en esta mi "microciudad",limitada, con bastantes prejuicios ( por cierto),...como en muchos otros puertos de este ancho mar.

    La verdad, he llegado a la conclusión, de que ¡HE NAVEGADO, un montón!

    Bicos

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  6. Mira, mira, mirá...como me "enrollao" ...

    en fin...

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  7. Iba a decir que yo nunca he estado en alta mar pero no es verdad, acabo de estar allí, en ese otro mundo físico y mental, gracias a ti. Me ha gustado muchísimo, Porto.

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  8. Si alguien me pregunta que es el mar...el mar solo lo aprecie, solo lo vivi en Galicia y a menudo "teño morriña" de ese mar que baña a Galicia y que para mi significaba quizas un camino de regreso a casa, pues sabia que al otro lado de ese mar inmenso, estaba el otro continente en que habia parte de mi.

    http://www.youtube.com/watch?v=63OeB5iv3oY&feature=related

    (este link es del mar que extraño y que me hizo soñar mil veces y me hizo añorar y acercar distancias)

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  9. Qué barbaridad, Sr. Portorosa, cómo describe usted. La verdad es que sí. La idea de estar en un barquito suspendido sobre un abismo me dio cierto miedo una vez.

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  10. Es verdad, Porto, lo has descrito muy bien, tal y como lo sentí yo este verano.
    Y algo parecido siento al vivir mi vida tan lejos de los míos.
    Un beso.

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  11. Buenos días.

    Qué bien que os haya gustado. Describir me parece muy difícil. Para escribir un diálogo llega con observar; en cambio, para describir, igual que para narrar, no. A mí desde luego me cuesta mucho más.

    Saludos.

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  12. Pues parece que lo haces sin esfuerzo.
    Es como mirar una fotografía con el añadido de poder sentir prácticamente lo mismo que sentía en ese momento el fotógrafo.

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  13. Es de agradecer, muy de agradecer, que te cuenten bien lo que no vives.

    Cambiando dos palabras, he sentido algo parecido.

    A altas horas de la noche, en un bar, uno piensa que está sobre un diminuto pedazo de madera en medio de la inmensidad, y que bajo él hay un abismo.

    Y siendo casi lo mismo, no se parece en nada y lo que tú cuentas no lo podría haber vivido, como dice Jesús, si no lo hubieras contado.

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  14. En efecto, cuando navegas no piensas en lo que hay debajo, ni te lo planteas, formas parte del elemento en el que te encuentras, si además navegas a vela la simbiosis es total, el tiempo pasa a tener otra dimensión, pero lo que al menos me ocurre a mi es que siento más cerca a todos los mios, un saludo y felices fiestas.

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  15. Cuesta tanto que no lo hacemos, yo ni siquiera hago el esfuerzo.
    Una amiga está dando la vuelta al mundo. Me prometió escribirme desde el barco -ventajas de la red-, no como antes hacía, desde cada puerto que tocaba.
    Ayer lo hizo desde Santa Lucía, al otro lado del Atlántico; antes desde La Palma... Había olvidado su promesa.

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  16. Gracias, Last.

    La diferencia es solo de una letra, NáN :)

    Bartolomé, Pau, qué alegría volver a veros.
    Y sí, a vela es diferente, pero creo que las sensaciones en alta mar no dependen mucho de eso. Yo al menos no lo sentía así.

    Abrazos.

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  17. Un atardecer, rumbo a Cagliari, hace ya casí una década, y en la que probablemente fue mi última navegación (hasta la fecha, pude expeerimentar todas esas sensaciones. Estaba yo en cubiera, cuando todos andaban por interiores, y me sentí tremendamente diminuta y vulnerable pero a la vez completamente libre y satistecha.

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  18. 1730, bienvenida. Aunque viendo su perfil tengo la sospecha de que ya nos conocíamos...

    Gracias por el comentario. Me encantan los que me hacen en posts antiguos, como este. Me permiten pensar que lo de ahí atrás sigue vivo, y me dan una excusa para releerlos, normalmente con placer, como si los hubiese escrito otro.

    Un saludo.

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  19. Pues la verdad, no sé que le puede hacer pensar que nos conocemos, pero todo es posible. Últimamente he podido comprobar que esté mundo es un pañuelo.

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